
Brindamos aquí un resumen de las consideraciones hechas por SAULA BENAVENTE ante el público que, colmando el Auditorio DAC, asistió atento al utilísimo pantallazo que la realizadora compartió sobre todas las instancias que integran el MECENAZGO.
Presentación
El total de presentaciones anuales, incluyendo las 14 categorías existentes, son unas 1500, en su mayoría audiovisuales. Al Consejo llegan las que consiguen el 75 % del puntaje requerido que, en promedio, son la mitad. Hay dos opciones de categoría: principal y optativa. Si yo tuviese que digitalizar una película del siglo pasado, la pondría en Patrimonio como principal. Si fuera del 2000 para acá, en Artes Audiovisuales. Un documental sobre un escritor, lo pondría en Artes Audiovisuales como principal y en Literatura como optativa. Es cuestión de pensarlo un poco, los proyectos no quedan descalificados por una situación discutible de categoría.
Una buena presentación facilita su evaluación técnica, entonces conviene tratar de evitar errores. No se necesitan gestores para nada, salvo que el presentante prefiera tenerlos. La presentación y la documentación requeridas, como la foto de frente y perfil, el DNI y el CUIT, realmente no es muy compleja y puede completarse muy bien.
Para encuadrar en la valoración del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hay tres factores que no son excluyentes, pero sí importantes. Uno es que los proyectos incrementen o estimulen la oferta cultural en comunas con escasas propuestas culturales o de baja participación; segundo, que generen puestos de trabajo; y tercero, que contribuyan al posicionamiento internacional de la Ciudad. Prestamos atención a los tres pero no significa que los proyectos que los cumplan van a ser automáticamente seleccionados. Por ejemplo: “Quiero hacer un diseño del Obelisco en un taller con 30 personas de un barrio vulnerable, que después voy a repartir por el mundo”. Cumple con las tres valoraciones: es porteño en un lugar vulnerable, genera puestos de trabajo y es para que recorra el mundo. El mecenazgo es de la Ciudad de Buenos Aires, o sea, es dinero de la Ciudad para su desarrollo cultural. “Quiero hacer una muestra de pintura chaqueña”. Lo excluyente es que el representante tenga domicilio en la Ciudad, ni siquiera que haya nacido en ella, pero un proyecto a desarrollar en el NOA tiene menos chances que un proyecto a desarrollar en Buenos Aires.

Otro ítem a tener en cuenta, del que surgen problemas o pedidos de subsanación, es el de los avales, que no son obligatorios, pero dan puntos y hay proyectos que los exigen. Por ejemplo, si quiero hacer una película sobre un escritor, no es lo mismo la familia de los herederos que si el escritor vive, se necesita tener una carta de aval que habilite el proyecto. También hay algunos que exigen sesión de derechos, permisos o habilitación. Esos avales son obligatorios, y muchos proyectos quedan el camino por no tenerlos. Los AVALES son importantes, igual que los SOCIOS del proyecto, que integran el equipo de gente que, de algún modo, va a participar.
Currículums
Nos ha pasado encontrar currículums de cuarenta páginas. Aconsejo poner una biografía, es mucho más amable, su lectura más agradable y más cercana que cuarenta páginas de cosas publicadas. Una bio que desarrolle lo más destacado: estudió esto, hizo aquello, sus primeros trabajos fueron al lado de tal, su primer cortometraje llegó hasta este festival. No se exigen grandes carreras atrás, entonces lo mejor es una bio escrita contando quién es uno. Asimismo, el año pasado debemos haber encontrado alrededor de treinta currículums en inglés, no es descalificatorio, pero predisponen mal, mejor entregarlos traducidos.
Presupuesto
A menudo, por no revisarlo más atentamente, hay sumas equivocadas; por ejemplo, piden veinte millones cuando la suma de todos los rubros da veintiocho. Otro error común es poner más porcentaje del que figura permitido para un rubro, también hay que prestar atención a esos máximos señalados. Respecto a estos porcentajes señalados, hay un rubro -compensación de servicios- que corresponde a honorarios propios y admite hasta un 10%. Merece un comentario aparte. No hay que trabajar gratis, por supuesto, pero conceptualmente aquí conviene recordar que el mecenazgo no es una productora que paga para que yo lo haga, sino una forma acotada de financiamiento para ayudar a facilitar la realización de un proyecto.
Objetivos
Es un punto que a menudo es planteado con frases grandilocuentes o pretenciosas, como si para aplicar al mecenazgo se exigiera la necesidad de cambiar el mundo. Querer polemizar, dialogar sobre tal tema, contraponer acerca de otro o demostrar tal cosa, eso se supone, se debe entender, no hace falta decirlo, se va comprendiendo durante la descripción, en otras partes del proyecto. Puede ser muy válido para engrandecer el proyecto, pero aquí termina exagerando las verdaderas posibilidades y genera dudas.

En objetivos hay que ser muy claro en cuánto al objeto de la presentación. Por ejemplo: poder financiar una semana de rodaje con los actores principales, pagar los honorarios de la composición musical o cuatro semanas de edición de la película. En otra categoría, comprar los atriles, los bastidores y mandar a imprimir las etiquetas de la muestra. Ahí está bien. Son muchos proyectos, el Consejo lee todos y los discute uno por uno, siempre es atractiva una buena escritura pero, en este caso, cuanto más concreta sea mejor, sin plantear interrogantes.
Otra cuestión fundamental, que no es obligatoria, son los materiales complementarios. Son fabulosos para que el Consejo tenga un acercamiento. Un PDF, fotos de rodaje de las escenas más importantes, referencias visuales, el elenco, cómo se trabajó la luz, el compositor que hizo los temas para esta banda y dar el link. Sin poner por poner. Pido para grabar la voz, no hace falta adjuntar un guion literario de 120 páginas que, en cambio, sirve si los objetivos del pedido son hacer el desarrollo.
Inclusión social
La ley de participación cultural establece que los proyectos culturales de inclusión social son aquellos que tengan por objeto el desarrollo de actividades en poblaciones y/o espacios vulnerables y que favorezcan el acceso a la cultura y a las artes de dichas poblaciones y espacios.
Las PERSONAS FÍSICAS tienen el 100 % de la INCLUSIÓN SOCIAL con un tope máximo actual de hasta 25 millones de pesos. O sea, el monto total del presupuesto de su proyecto, si es seleccionado será aportado por su mecenas, a quien le será deducido de sus impuestos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por Ingresos Brutos.
Las presentaciones hechas por PERSONAS JURÍDICAS, las FUNDACIONES, acceden a un monto mayor, este año son hasta 60 millones, pero si su proyecto es seleccionado, la INCLUSIÓN SOCIAL es, desde hace dos años con la nueva Ley, del 80 % del total de su presupuesto. Es decir que la persona jurídica o fundación debe conseguir un mecenas -grandes empresas, bancos o laboratorios- que aporte genuinamente con sus propios recursos el 20 % restante. Se cumple así un importante objetivo del programa, que es unir la cultura con lo privado. En algunos casos a considerar, proyectos que realmente llegan a una población mayor de gente sin facilidad de acceso a la cultura, puede obtener el 100 %. Por ejemplo, podría ser una película que se proyectará en las cárceles o que se exhibirá gratis para poblaciones que no pueden pagar una entrada o en talleres de cine en barrios profundos y vulnerables.

Reconsideración
Todos tienen derecho a pedir una reconsideración por nota, diciendo: lamentablemente mi proyecto no fue seleccionado, pido lo reconsideren porque creo que está bueno por esto y por lo otro o porque no tengo de dónde conseguir ese dinero. Se trata de “venderlo” un poco, incluso agregando materiales que logren mejorar la opinión del Consejo.
Alrededor del 10 % pide reconsideración y se vuelve a evaluar. También puede ser de aumento de monto. El presupuesto se agota repartiéndolo entre los seleccionados, pero de pronto, algunos se dan de baja. Es dinero que vuelve y se puede otorgar a otros proyectos.
La idea es que se cierre el año bien, con los mecenazgos seleccionados, incluyendo hasta las reconsideraciones, y que cada uno pueda arrancar un año sabiendo si tiene fondos para su proyecto y cuántos son.
Fondo Metropolitano
Dado el contexto que ha afectado todo y a la cultura, en especial, ahora llegan proyectos que antes no aplicaban y compiten profesionales de carrera en la industria con estudiantes de cine. Dado que la disponibilidad del Mecenazgo es acotada, desde 2024 se decidió tratar de volcarlo más a proyectos que estén en su etapa final. Igualmente, se pueden presentar proyectos en instancia de desarrollo, pero la tendencia es tratar de seleccionar proyectos a los que le falte el último empujón. Sin olvidar que, si el año anterior un proyecto recibió la ayuda y, por ejemplo, pudo hacer la música y ahora necesita hacer la post de color, también hay que dar espacio a otros. Vale decir que el hecho de haberlo recibido un año, no significa obtenerlo en el siguiente. Atendiendo todas estas circunstancias, aconsejo tener en cuenta el Fondo Metropolitano, que mejoró bastante el monto y ayuda a proyectos que recién empiezan; presentar allí no invalida hacerlo en Mecenazgo.
El programa Mecenazgo funciona a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD), permitiendo a los creadores financiar proyectos audiovisuales mediante aportes de empresas privadas, que luego se deducen de sus impuestos.
