LISANDRO ALONSO

Voy a ir en el orden en que fueron hechas…

LA LIBERTAD (2001)

Primera película, sin financiación de ningún fondo internacional ni tampoco del INCAA, con muy poca experiencia, solo cortometrajes previos. Empezamos a filmar sin título, con un equipo de ocho personas en La Pampa. En general, no tengo muy claros los títulos de las películas hasta filmar y encontrar hacia dónde va la propuesta, el formato, el montaje y demás, algo que debe ser propio de un montón de otras películas. LA LIBERTAD se originó, creo, porque estaba entre ponerle un título que se pareciera a algo más documental, como LA PAMPA, por ejemplo, y eso restringía mucho las posibilidades de jugar con la propuesta audiovisual que tenía la película, una forma bastante libre. También con la libertad del espectador, de poder verla con diferentes perspectivas y ópticas, como relacionar la imagen con el título y preguntarse si realmente el protagonista estaba en una situación de libertad o preso de su propia condición marginal, clandestina, fuera del sistema. Entonces, me pareció que LA LIBERTAD era un título bastante provocador, también porque era un ejercicio muy libre para mí como director.

El actor no profesional MISAEL SAAVEDRA protagoniza LA LIBERTAD.

LOS MUERTOS (2004)

Empezó llamándose SANGRE, pero en la misma época, un colega mexicano le puso ese título a su segundo largometraje. Yo me había inspirado en La casa de los muertos, de DOSTOIEVSKI, planteándome las mismas cuestiones que LA LIBERTAD, que era la diferencia entre estar preso, como estuvo el protagonista de la película durante treinta años, y salir en libertad… Todavía me lo sigo preguntando. ¿Qué significa esa palabra tan compleja? Sobre todo, definir hoy el uso que se le da y juega a favor o no de las posibles elecciones que tomamos como seres humanos. LOS MUERTOS conectaba a esas personas que, con capacidad de respirar y signos vitales, tienen poquitas posibilidades de vivir mejor. El título siempre refiere finalmente al protagonista y al paisaje, que en mis películas es bastante protagonista incluso, a veces, más que el personaje principal. Para mí, el paisaje es muy simbólico, así como la forma de filmarlo.

LOS MUERTOS

FANTASMA (2006)

Fue una película un poco más lúdica y caprichosa, una especie de comedia realizada entre dos películas. Me seguía planteando cuál era el cine que me gustaba, cine de autor que se ve en cinematecas, universidades, festivales, con una audiencia menos convencional de la que vemos o veíamos en la cartera comercial. La filmé enteramente en el Teatro San Martín y remite al estreno de LOS MUERTOS en esa misma sala, donde pensaba mucho qué era el cine, cómo se constituía, para llegar a que solo era imágenes, sonidos y lo que se podía hacer entre ambas cosas. El cine que a mí me gusta ver –que estaba desapareciendo de las salas en aquel momento– hoy ya está en estado de coma y no creo que sea reversible. El cine que sentía, escuchaba y leía en algunas reseñas, el que, de alguna manera, olfateaba en cines viejos, era muy difícil de ver, de encontrar, era como un FANTASMA, así que decidí ponerle ese título, planteando una polémica entre la experiencia audiovisual y el título. A veces, los títulos pueden potenciar la experiencia mientras está sucediendo, hacer que el posible espectador ‘ideal’ de la película esté más activo y trabajando, porque como hago películas muy minimalistas, muy austeras, con pocas líneas de conflicto, posibilita hacer otras conexiones que siempre me vienen bien.

FANTASMA. Foto: Florencia Blanco

LIVERPOOL (2008)

Fue un título que vino rápido. En Santiago de Chile, vi una banda, Los sonidos de Liverpool, que hacía covers de Los Beatles. Después, buscando ubicar la película en una zona donde hubiera puerto, nieve, montañas, frío, marineros, barcos cargueros… ese lugar se parecía a Liverpool, pensé en su relación con el sur de la Argentina, ahí cerquita de las Islas Malvinas.

¿De dónde podría llegar el protagonista de la película, que era un marino mercante que había recorrido el mundo? Había paseado por todas las grandes ciudades, pero al volver a Ushuaia para ver si su madre seguía viva, no podía saludarla ni mirarla a la cara después de tantos años de ausencia. A una hija perdida que él tiene, la abandona nuevamente para escaparse, como ya había hecho tiempo atrás, y le regala un pequeño llavero que tiene grabada la palabra Liverpool, el puerto donde él ha pasado algún tiempo. Son pequeños objetos que los protagonistas tienen en las manos y que volvemos a reencontrar, cuando el marino ya hace treinta minutos que desapareció de la película, representando la figura paterna para esta pequeña varada en el medio de un cerradero a quince grados bajo cero.

LIVERPOOL

JAUJA (2014)

Después de LIVERPOOL, me tomé un parate. Me llevó como siete, ocho años volver a filmar y repreguntarme con quién quería laburar, a quién admiraba, qué quería cambiar de las películas que ya había realizado, que técnicas, qué herramientas, con qué estructura quería filmar. Y empezamos a filmar JAUJA, que protagoniza VIGGO MORTENSEN, al que conocí en el festival de Toronto. También filmamos en la Patagonia, en parques naturales y demás, siempre en 35mm. Fue hasta último momento, el día que había que cerrar un DCP para Cannes, que no tenía título. Para buscar financiación, siempre se llamó SIN TÍTULO. Ganamos algunos concursos con el proyecto y, cuando ya estaba decidido que se llamaría SIN TÍTULO, porque me había acostumbrado a que no tuviera ninguno, VIGGO MORTENSEN me mandó una lista de cinco o seis títulos posibles. Uno era JAUJA, remitía a una ciudad de buenaventura, con comida, recursos infinitos, un páramo, así como El Dorado. Me pareció que esa palabra difícil de pronunciar, extraña, particular, podía llamar la atención dentro de la cartelera de festivales y generar curiosidad. ¿De qué se trata esta película? Jauja es una ciudad de Perú, pero aún hoy, a los que no son latinoamericanos les cuesta pronunciarla. Un título que no decía nada, medio engañoso, fantástico como la película.

JAUJA

EUREKA (2023)

Ya había aprendido con lo sucedido con los títulos previos, quería tener uno sin traducción al inglés ni al español ni a ninguna otra lengua. Entonces, elegí EUREKA, que es una palabra conocida, en todas las lenguas se escribe igual y evoca descubrimiento, la resolución de una incógnita o un dilema, de un enigma que no tenía posible final o solución. Ayudaba a la película, que plantea diferentes cuestiones, difíciles de explicar, complejas. Se filmó en cuatro o cinco países con diferentes idiomas, involucra al western y fue hablada en inglés. Sabía que filmarla sería –y lo fue– un proceso largo, por diferentes razones, pasaron diez años desde que la escribí hasta que la presenté. Fue una coproducción internacional, que se filmó en varios países, con varios productores, cada uno con su forma de ver la película y su estructura para filmarla. Encima, me agarró la pandemia con tres o cuatro protocolos de COVID diferentes. Uno en España, a dos días de empezar a filmar en Almería, que es donde se filman los westerns; ya con VIGGO y el vestuario, a un metro de distancia. Tuvimos que cancelar todo y volverme a Argentina para una cuarentena de quince días. Pensé que iba a ser algo corto, ahí paramos un año y medio de mínima. Fue bastante trágico y tedioso, tardamos tres años para lograr seis semanas de rodaje, pero se hizo contra viento y marea. Estoy feliz, fue una gran experiencia, la más ambiciosa que se me había ocurrido, sabía que algo iba a descubrir: no volver a cometer algunos errores que cometí, quizás por querer filmar más allá de mi expectativa.

VIGGO MORTENSEN, en EUREKA

Quise volver a donde me sentía más cercano, sólido, fuerte, e hice esta película que acabo de estrenar en la Quincena de los Realizadores.

LA LIBERTAD DOBLE (2026)

No por casualidad se llama LA LIBERTAD DOBLE, como una secuela de LA LIBERTAD (2001), que tiene un juego de palabras similares que remite a un nuevo comienzo, a empezar de vuelta, porque se filmó en el mismo lugar que la primera, con el mismo protagonista y equipo técnico, la misma estructura de producción, un equipo muy chico y sin pedirle dinero al INCAA.

Igual que la primera, fue una experiencia muy vital, llena de energía y amor. Fue muy emotivo volver a reencontrarnos, incluso con técnicos que ya estaban fuera de la actividad. Nos juntamos nuevamente a filmar en La Pampa, en el medio del monte, durante unas tres semanas y en 35mm. Claro que todo cambió, porque ya no hay más laboratorios en la Argentina. Mandamos el material a revelar a Londres y tuvimos que esperar dos semanas para ver transfers. Lo que no cambió fue la energía, la algarabía y la felicidad con que la filmamos. Fue un acto bastante renovador para mí, luego de la última experiencia, y por eso se titula LA LIBERTAD DOBLE. Libertad, últimamente, toca mucho con el contexto actual del gobierno de turno y se hace una película un poco más política que mis anteriores. Es un título que quizás genere ruido. La libertad, como un whisky, puede ser doble. ¿Significa más libertad o es doble porque en esta hay dos protagonistas en vez de uno? Hace falta ver la película para develarlo e interpretarlo, sobre todo en el 2026.

LA LIBERTAD DOBLE, nuevamente MISAEL SAAVEDRA