
Frente al programa 2028-2034 propuesto por la Comisión de la Unión Europea para apoyar y promover la cultura y los medios de comunicación, el CPE (Club de Productores Europeos) emitió una declaración haciendo públicas sus serias preocupaciones sobre el futuro de la creación audiovisual europea. Manifiesta que el plan propone “el debilitamiento del apoyo a las producciones independientes: la eliminación del criterio de independencia, un presupuesto poco claro y prioridades cambiantes, abrir las puertas a entidades no europeas y una gobernanza compleja y opaca”.
El documento se alinea con la alarma provocada por la creciente posición dominante de las plataformas estadounidenses, percibida como una grave amenaza a la soberanía cultural europea.
Horas después, en el Festival de San Sebastián, distintas y destacadas personalidades audiovisuales, participantes de una de sus conferencias y reuniones, la denominada “Liderando el audiovisual del futuro”, aunque sin abordar directamente la declaración del EPC, discutieron ampliamente sobre lo que respecta a la homogeneidad cultural, el comportamiento cada vez más digital de las audiencias jóvenes y la proliferación de programas desarrollados por países extranjeros.

IGNASI CAMÓS, director del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) de España, dijo que es “fundamental apostar por potenciar el talento creativo, técnico y de producción nacional y tener a España como puente entre Europa y América Latina”. Reiteró: “Debemos involucrarnos cada vez más en proyectos y coproducciones internacionales. Creo que este es el elemento que nos puede dar un salto cualitativo internacionalmente, dándonos prestigio e importante reconocimiento. Pero debemos estar acompañados por aliados europeos para competir con otros mercados. Estamos comprometidos con la apertura de mercados, incluidos los de países del continente asiático”.
CEO de un importante laboratorio de IA, CARLOS FERNÁNDEZ DE VIGO trató de apaciguar algunas de las aprensiones, haciendo hincapié en el potencial de la inteligencia artificial para crear puestos de trabajo en la industria. “Gracias a la IA, tenemos proyectos que ahora son viables y que hace apenas unos años no lo eran”, reiteró, afirmando que la IA permite la creación de nuevos modelos de negocio y, “por tanto, la creación de nuevos puestos de trabajo”.
NATHALIE MARTÍNEZ, presidenta de la Federación Española de Asociaciones de Productores de Animación y Efectos Visuales (Diboos), dijo que “sin tecnología no hay cine. No acabamos de descubrir la IA. Hemos estado trabajando con ella durante años, incluso antes, con formas más primitivas. La estamos utilizando como una herramienta. Quiero enfatizar que es una herramienta, y las herramientas no reemplazan a las personas que trabajan con esas herramientas”. Al mismo tiempo, advirtió que la industria debe tener cuidado con la manera en que la tecnología desarrollada y defendida por otros países puede contribuir a la homogeneización cultural. “Lo que creamos debe representarnos”, dijo. “Deberíamos tener historias originales. Para mí, ese es nuestro mayor obstáculo”.

LUCÍA RECALDE, jefa de la Unidad de Medios Creativos de la Comisión Europea, hizo una breve exposición del Informe de Perspectivas de los Medios para 2025, presentado poco antes del encuentro. Se hizo eco de los temores acerca de las principales plataformas estadounidenses. El nuevo documento mostró como las audiencias jóvenes se concentran cada vez más en las plataformas digitales. “Y sabemos que no son europeos”, enfatizó antes de mostrar números que destacan que el 70 % del mercado español de streamers está formado por compañías no europeas, como Netflix, Disney y Amazon Prime Video. “El peso de las empresas estadounidenses ha crecido en el último año, mientras que el de las empresas europeas ha disminuido”, alertó, pero destacó que las investigaciones muestran que “el cine europeo no viaja lo suficiente a otros países”. Actualmente solo el 44 % de las películas europeas viajan internacionalmente. Dentro del mercado de exhibición nacional de España, el dominio de Estados Unidos también es un problema, ya que las películas estadounidenses representan el 20 % de la oferta, pero el 60 % de la taquilla, mientras que las películas europeas representan el 60 % de la oferta y solo el 31 % de la taquilla.
En el pasaje más aplaudido de toda la conferencia, el presidente del Clúster Audiovisual de Galicia, ALFONSO BLANCO, reiteró que hoy el tema preponderante dentro de la industria española es la retención de los derechos creativos. “Necesitamos una ley que proteja al creador y al producto”, dijo, reiterando que otras grandes potencias europeas, como Francia y el Reino Unido, tienen regulaciones establecidas desde hace mucho tiempo que brindan seguridad a los creativos cuando se trata de propiedad intelectual original, mientras que España aún carece de esa sensación de seguridad. “Necesitamos regular el mercado de la televisión”, agregó Blanco. “Somos uno de los mercados que enfrenta las mayores dificultades para retener los derechos de propiedad intelectual. Hay una falla en el sistema”.
ALFONSO DEL RÍO, director de Cultura CAP7, coincidió con esta posición: “No tiene sentido. Imagina que haces algo grandioso, otros lo toman y nunca lo vuelves a ver”. La retención de derechos es un punto clave en las conversaciones de financiamiento para quien a menudo trabaja con socios internacionales. “Estamos empezando a ver instrumentos de financiamiento que nos permiten ir a estudios internacionales y decir que tenemos una idea pero quiero que sea mía, porque tengo la capacidad de asumir los riesgos”. Afirmó que, en definitiva, el aporte financiero no debe tener prioridad sobre la legislación que protege la propiedad intelectual.

El cofundador de Filmin, JOSÉ ANTONIO DE LUNA, dijo que la sensación es que los productores “siempre centran todas sus estrategias en la materia prima, que es la creación. Pero olvidamos que, si no llevamos el contenido a una audiencia, no importa cuánto talento tengamos”. Sobre la importancia –y las dificultades– de coproducir con otros países europeos, dijo que España “carece de la idea de un modelo plenamente europeo y, al mismo tiempo, carece de las herramientas de cómo pensarlo”.
HELENA SUÁREZ JAQUETI, socia del bufete de abogados ECIJA y fundadora de E-LAB, elogió el modelo de coproducción como una forma de exponer a los profesionales españoles a la experiencia internacional sin necesidad de que salgan de España, pero señaló que, debido a que los distintos países de la Unión Europea tienen diferentes pautas legales para las coproducciones, hacerlo es “un proceso bastante difícil. Hay que tener en cuenta cada una de las legislaciones, y se complica cuando se trata de una plataforma europea que quiere llegar a varios mercados”.
CLARA RUIPÉREZ, directora de estrategia de contenido legal de Movistar Plus+, enfatizó que, si bien el cine ha visto un aumento en las coproducciones en los últimos años, el modelo aún es bastante difícil de realizar dentro de la televisión. “Nos encantaría estar siempre abiertos [a las coproducciones], pero esa no es la realidad. [Al modelo] todavía le falta mucho”.