ROSENDO RUIZ en rodaje

GABRIEL ARBÓS, MI MEJOR ESCENA (Documental)

La realidad es que estrenar en este momento es horrible, porque uno tiene la sensación de que la entrada de cine es barata pero es cara para la gente. Uno tiene la sensación de que es una salida normal y dejó de serlo, ir al cine es muy especial. Eso por un lado y, por otro, el sistema de distribución es tan bestial que si no tenés figuras importantes y un nombre, como DARÍN o SBARAGLIA, no sé, alguien así, estás en el horno. O sea, no hay posibilidad de que te den una sala como Dios manda, te queda el circuito underground, bienvenido que exista, pero es realmente duro. He dado charlas después de una película con quince, veinte personas. Algún día fueron cien, pero la mayoría de los días fueron quince o veinte. Eso es muy fuerte y encima hay que escuchar a alguno, como FRANCELLA, que se larga a decir cosas como, por ejemplo, que ni la familia va a verlos. No es así, es mucho más complicado. Te dejo estos datos de angustia existencial porque también pasan cosas como, por ejemplo, a mí, Clarín no me sacó una línea, pero ni una línea, ni siquiera para decir que es una porquería, punto, nada. La Nación dijo que era muy buena e hizo una muy buena nota, pero la publicó cuando la película ya no estaba en ningún lado. Lo mismo hizo Perfil, me hicieron la nota el 13, 14 de agosto, y salió el 27, cuando ya la estaban sacando. O sea, hay algunos medios directamente con mala intención y otros, con buena, pero igual terminan pateándote, son cosas que bajonean y deprimen. Y un capítulo aparte para el Instituto Nacional de Cine, soy el único de todos los que están estrenando que se animó a poner que la película se hizo “con o sin” el apoyo del Instituto Nacional de Cine, y la idea es que era sin el apoyo. Fue sin el apoyo al punto de que no tenemos ni idea de que nos prometan algo. Hicimos todo lo que correspondía de acuerdo con la Ley, la rodamos muy rápido, en cinco días. Gastamos, por supuesto, 60 millones, 70 millones de pesos. No gastamos mil millones, las cifras que se gastan en otras películas, pero deberíamos tener una compensación. La película se ve, está en colores, están todos los personajes dentro del cuadro, pero parece que no hay caso.

GABRIEL ARBÓS

ROSENDO RUIZ, LA ZURDA

Estrenamos LA ZURDA en abril de 2025, la comunicación abarcaba dos frentes: la prensa y las redes. Nos fue muy bien, de pronto nos volvimos “tendencia”. En Córdoba, las cadenas de exhibición nos tuvieron en cuenta y el estreno fue en casi todos los cines con gran recepción del público. Según los empleados de los cines, en casi todas las funciones hubo aplauso del público al terminar la película, cosa que no es común. En varias funciones estuvimos con parte del equipo, charlando con los espectadores y, más allá de los méritos de LA ZURDA, la felicidad era por el valor identitario que les significó. La gente salía conmovida no solo por la tonada, la música y los escenarios, sino también por sentirse reflejada en la pantalla grande de un cine; algo que no debería ser tan extraordinario.

Sin embargo, una vez más, aun llenando funciones, por compromisos con Marvel y Disney, después de una semana nos levantaron de Showcase, y a la siguiente de Hoyts y Cinemacenter. Solo el Rex nos mantuvo hasta cumplir el mes. Cerramos el estreno con dos semanas más en el Cineclub Municipal Hugo del Carril.

BRENDA TAUBIN, 227 LUNAS (Documental)

La crisis que atraviesa hoy el cine es profunda y toca varias aristas: la falta de apoyo al cine nacional, la ausencia del Instituto, las leyes que no se cumplen, la falta de visibilidad, las plataformas sin regulación y la casi inexistente posibilidad de pantalla para nuestras películas. Y algo aún más peligroso: la transformación de las formas de consumir.

Las redes han moldeado un modo de consumo donde un algoritmo anticipa el deseo y lo entrega rápido, en pequeñas dosis infinitas, sin exigir atención ni esfuerzo. Una falsa ilusión, el consumo personalizado no revela quiénes somos, sino qué tan predecibles resultamos para un sistema. En esa paradoja terminamos todos iguales en nuestra soledad, cada uno encerrado en su burbuja individualizada, que lo aparta de los demás. Pero el deseo que nos mueve siempre está en relación con otros; aislándonos, lo perdemos.

BRENDA TAUBIN

Con 227LUNAS (disponible para ver online en Avalon) seguimos buscando estrategias, queriendo recuperar y mantener ese ritual colectivo y encontrar lo específico que nos une. Nos movimos por distintos barrios, buscando públicos afines al contenido de la película, y ese desplazamiento generó encuentros. Creamos Avalon, un espacio alternativo en una sala de teatro, con funciones semanales, donde el “boca a boca” volvió a ser nuestra herramienta más potente. Creo que nuestra tarea como cineastas es insistir en esa búsqueda de comunidad, sostener el entusiasmo y defender al cine como un espacio de encuentro.

AXEL CHEB TERRAB, GALA & KIWI

Estrenar una película independiente nunca es fácil. Con la gran oferta y poca demanda que tienen los cines, uno a veces siente que nadie pidió que tu película esté ahí, ni siquiera que la filmes. Y nosotros lo sabíamos a la hora de estrenar GALA & KIWI.

Fue por eso que tuvimos que reconocer el público de nuestra película, que eran adolescentes y gente joven, y lanzar una estrategia completamente virtual para llamar la atención hacia la película a través de Instagram, Tiktok, Twitter, haciendo memes o videos cortos y mostrando ensayos, pruebas de cámara, detrás de escena, etc. Sabemos que los jóvenes usan muchas redes sociales, así que ese fue nuestro camino.

AXEL CHEB TERRAB

Sin embargo, en mi opinión, lo que más trajo gente a las salas no fue la campaña online, sino la presencia en el cine. Estrenamos en el Gaumont y asistimos a casi todas las funciones, entregamos posters y stickers de la película a los interesados, en la puerta, cuando salían de verla, contando cómo la realizamos y alentando al público a recomendarla, para que se entienda mejor cómo funciona el cine argentino y por qué es importante el “boca en boca”. Sé que hay mucha desinformación dando vueltas, así que no hay mejor momento que cuando uno está frente a frente con su público para comentarles qué es lo que hacemos.

Tras estar casi tres meses en cartelera, debo decir que la experiencia solo fue gratificante. Estrenar una película es una acción que le recuerda a uno por qué empezó a hacerla. No hay nada más lindo, más humano y que te haga sentir más realizado que exponer tu cine al mundo y conectarte con esa audiencia. Eso es una experiencia inherente del cine independiente, que busca sus salas una a una, que no tiene estrenos masivos, pero cuyos espectadores tienen un compromiso mucho más firme con lo que están viendo, y uno tiene una responsabilidad mayor con quien eligió ir a ver tu película por sobre otras.

LUCIANA PIANTANIDA, TODAS LAS FUERZAS

En abril, TODAS LAS FUERZAS ganó en el BAFICI el premio al Mejor Largometraje de la Competencia Argentina y nos vino muy bien para el estreno pero fue enorme la dificultad para que la película se encontrara con su público, resultado de muchos factores. En las salas INCAA, hallamos un sistema completamente abandonado por la gestión actual, la precariedad en la que trabajan las pocas personas encargadas de la programación. El diseño de los estrenos está más organizado en función de cumplimentar asuntos burocráticos, como acreditar medios electrónicos, por ejemplo.

TODAS LAS FUERZAS estuvo tres semanas en el Cine Gaumont, en distintos horarios. El primer domingo, el cine estuvo cerrado por elecciones y ninguno de los tres miércoles hubo funciones, porque la sala permaneció cerrada de forma preventiva por la marcha de los jubilados. Un sábado, una conocida nuestra intentó ver la película y llegó cinco minutos tarde. No la dejaron entrar, aduciendo que el sistema no permite vender más entradas fuera del horario de la función. Es imposible construir en estas condiciones y en tan poco tiempo un efecto “boca a boca”, incluso nos resultó difícil que mucha gente que quería ver la película lograra encajar sus horarios con los de la sala.

LUCIANA PIANTANIDA en el rodaje de TODAS LAS FUERZAS

Otro de los factores que ofrece dificultad es la comunicación. Muchos espectadores se acercaron a preguntarnos dónde podían enterarse de próximas funciones de la película. Aquel viejo hábito de leer los jueves el diario para enterarse de los estrenos no ha sido reemplazado por nada. Los espectadores más cinéfilos buscan la información en cada una de las salas o leen sitios especializados, pero hay un montón que encuentran por casualidad nuestras películas y las disfrutan y celebran.

Tuvimos también dos proyecciones en el CCK y una en el Cine Teatro Empire. Estas funciones, programadas con tiempo y dedicación, tuvieron mucho público. Pudimos también estar ahí acompañando y charlando con un público saturado de maratonear series en soledad, interesado en recuperar el hábito de volver a las salas para a ver y compartir nuestras películas con otros. Para eso hacen falta, en primer lugar, políticas públicas que se lo propongan.

CRISTIAN TAPIA MARCHIORI, GATILLERO

La salida de una peli hoy es casi un acto de resistencia. La crisis de espectadores en las salas no es local, es global: cambió el hábito de consumo, el algoritmo se volvió la sala principal y la experiencia colectiva quedó en segundo plano. Pero cuando logramos que la gente vaya al cine, la energía que se genera ahí no se reemplaza con nada.

Los que hoy deciden qué película nacerá no piensan en los cines, la mayoría son CEOS de plataformas que se guían por analistas y algoritmos sin pensar en el cine como experiencia. A los que lo amamos nos duele, pero debemos adaptarnos y no dejar de filmar pensando en el cine. Una vez que la película existe como tal, pelearla y acompañar. GATILLERO (disponible en HBO Max) peleó su espacio en la prensa y festivales, con tres premios al Mejor protagonista, dos a Mejor director, Mejor guion y Mejor película, y fue ganando lugar y espectadores.

CRISTIAN TAPIA MARCHIORI

Productores, director, elenco y equipo técnico decidimos ir a las salas y hacer acciones para que la experiencia “ir al cine a ver una peli argentina” tuviera algo más. La respuesta de la gente fue hermosa y nos encantó, pero no es fácil: consume tiempo, dinero, energía, es la lucha de David contra Goliat.

MARTINA MATZKIN y GABRIELA UASSOUF, CUIDADORAS (Documental)

Sobre temática LGBTIQ+, CUIDADORAS hizo un recorrido por salas comerciales e independientes de todo el país. Fue una película de gestación muy larga, y en el camino trabajamos con muchas organizaciones, colectivos y profesionales: con la Asociación Civil “Mocha Celis” para impulsar la convocatoria al Curso de Cuidados, donde se graduaron nuestras protagonistas, con la Cruz Roja, universidades como la UBA y la UNTREF, instituciones del Estado en distintas gestiones de gobierno, la comunidad LGBTIQ+, el mundo de la gerontología, los hogares públicos… Toda esa red fue el primer círculo de difusión. A partir de ahí, el “boca en boca” fue apuntalado con una campaña fortísima en redes sociales y prensa. Nos pasó mucho de asistir a eventos de la comunidad y escuchar que la película ya era conocida, que la recomendación circulaba, o acompañar una proyección en días de semana y encontrar a grupos de cuidadores en formación que venían después de la clase, profesionales de la salud, personas TTNB con sus amistades. Es muy gratificante que la película encuentre el público que se ve reflejado en ella, no el que busca el cine ni el habituado a ver documentales de observación. Fue muy importante estar en los debates, agradecer la presencia del público, acompañar los estrenos federales, a veces con apoyo provincial para el traslado o el alojamiento.

MARTINA MATZKIN y GABRIELA UASSOUF

Por POR JULIETA BILIK