OUSMANE SEMBÈNE

El cine moderno africano nace en 1963. Senegal cargaba solo tres años de independencia y, en ese tiempo, otras veinticuatro naciones habían dejado de ser colonia europea. Mientras una ola de nuevas voces revolucionaba el cine mundial, el novelista senegalés OUSMANE SEMBÈNE decidía optar por el lenguaje audiovisual para hacer llegar sus historias de manera más eficaz a un pueblo con una tasa de analfabetismo del noventa por ciento. Hasta entonces, el cine al sur del Sahara se había limitado a unas pocas producciones de origen europeo, mientras los africanos locales tenían prohibido el uso de cámaras sin autorización del gobierno francés.

La ópera prima de SEMBÈNE fue BOROM SARRET (1963), corto en clave neorrealista sobre un día en la vida de un carretero de la ciudad de Dakar. El film ganó el Gran Premio del Festival de Cine de Tours en Francia, y esto fue clave para obtener la visibilidad y el apoyo económico para realizar su primer largometraje. LA NOIRE DE… (1966), basada en un cuento propio, relata la historia de Diouana, una mujer senegalesa que decide viajar a Francia para trabajar como niñera, pero termina explotada y sometida por sus patrones. El vínculo laboral funciona como metáfora de la relación colonial entre Senegal y Francia, y denuncia que, a pesar de su reciente independencia, el colonialismo en África persiste. El registro del film es similar al de la Nouvelle Vague pero la perspectiva africana del guion busca, de hecho, desarmar el mito de Francia como una tierra de oportunidades. Con este film, la africanidad era representada con autenticidad por primera vez.

MANDABI (1968) fue la primera película hablada enteramente en un idioma africano: el wolof, la lengua nacional senegalesa. Dirigido a africanos, no se detiene a explicar nada al espectador occidental. No son, sin embargo, nada ajenas al espectador argentino las desavenencias del capitalismo: las deudas, las estafas, la burocracia estatal, la urgencia o el consumo apoyado en el crédito. Con algo de PLATA DULCE (FERNANDO AYALA, 1982), SEMBÈNE suelta momentos de humor autoparódico nacional para contar la odisea de un hombre de clase baja que busca una solución a sus problemas financieros. Al estar orientado al público local, las consecuencias de la pobreza del Senegal poscolonial funcionan como un paisaje natural, y la película denuncia menos ese tema que el uso de la tradición como coartada: el protagonista de MANDABI está casado con dos mujeres, en un esfuerzo por alcanzar un estatus social que no se condice con sus ingresos. A pesar de su visión feminista, SEMBÈNE no critica la poligamia como tal, sino que muestra cómo las mujeres mantienen la economía hogareña con su trabajo mientras el hombre solo finge ante la mirada externa. MANDABI denuncia, desde el humor, la falta de sustento de la autoridad patriarcal en un contexto capitalista.

XALA (1975)

En 1970, SEMBÈNE filma TAAW, corto de tono neorrealista sobre las dificultades de un joven para conseguir trabajo, en locaciones reales de Dakar. Al año siguiente, estrena EMITAÏ (1971). El film trata las consecuencias del reclutamiento de soldados en Senegal para el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial, y más específicamente, el caso real de la resistencia de las mujeres de la región Casamanza contra el intento del ejército francés de confiscarles su cosecha de arroz para la guerra. A diferencia del papel de docilidad que cumplió históricamente la mujer negra en el cine y la literatura occidental, SEMBÈNE exhibe las contribuciones de la mujer a la historia africana. El gobierno francés presionó para evitar que esta película se mostrara en Senegal, dado que expone el trato brutal e inhumano del ejército francés con las familias de los soldados que reclutaba bajo la falsa excusa de pertenecer a la misma nación.

Basada en una novela propia, XALA (1975) cuenta la historia de un político senegalés de clase media que resulta víctima de la xala, una maldición que causa impotencia sexual, en el momento de consumar su tercer matrimonio -en situación polígama: sus dos esposas anteriores siguen siéndolo-. SEMBÈNE evita una mirada occidentalizante de la poligamia que la considere atrasada: su crítica es interna, dándole voz a mujeres atravesadas por la misma religión, casadas en una relación poligámica y desigual. La voz más fuerte en XALA la lleva Rama, la hija del protagonista, cuya diferencia generacional la ubica en las antípodas ideológicas de su padre. Rama se viste con ropa tradicional, reivindica el uso del wolof y desafía a una cultura patriarcal que ve la poligamia como un derecho de los hombres islámicos.

CEDDO (1977) trata el comercio de esclavos en el siglo XVII en África Occidental, época en la que el cristianismo y el islam empezaban a expandirse por la región. SEMBÈNE declaró haber hecho la película motivado por la desinformación de su generación respecto a la historia africana: “contar la historia para que no nos la cuenten”. Basada en hechos reales, en CEDDO conviven el dominio africano tradicional, el mercantilismo europeo y la expansión cristiana y musulmana. El film también muestra la participación de personas negras en el comercio de esclavos. Con esto, SEMBÈNE rechaza considerar al africano como una víctima de la historia, invitando a reflexionar sobre las relaciones de poder y qué sectores favorecieron, desde dentro, la esclavitud, el colonialismo y otras formas de opresión. CEDDO fue prohibida en Senegal por su crítica al islam: el imán de la comunidad convierte a la fuerza a todo el pueblo al islamismo y prohíbe estrictamente cualquier otra religión.

EMITAI (1971)

CAMP DE THIAROYE (1988), codirigida junto a THIERNO FATY SOW, funciona como una secuela de EMITAÏ, dado que trata el caso real de la masacre de Thiaroye de 1944, en la que el ejército francés asesina a treinta y cinco soldados negros que habían combatido para Francia en la Segunda Guerra Mundial y que habían sido prisioneros de guerra de los nazis. Desde 1988, SEMBÈNE expone el trato criminal perpetrado contra soldados negros que combatieron para Francia cuarenta y cinco años atrás, llevando al público a reflexionar sobre la segregación, la violencia y el neocolonialismo vigentes. Prohibida en Francia y rechazada por el Festival de Cannes, hoy es un hito del cine histórico, clave para la comprensión de la opresión colonial de Francia sobre África.

GUELWAAR (1992), otro alegato anticolonialista de SEMBÈNE, cuenta la historia del cuerpo de un hombre católico enterrado por error en un cementerio musulmán. A pesar de tratar el enfrentamiento entre dos culturas, ofrece una perspectiva optimista, privilegiando una conciliación africana anticolonial por sobre las diferencias religiosas: ambas partes rechazan la “ayuda humanitaria” que llega desde Estados Unidos -bolsas de comida con la leyenda “USA”- por las implicancias degradantes y la dependencia política que esta ayuda acarrea. En una entrevista en 1995, SEMBÈNE explicaba que “África ha recibido dinero de Europa durante los últimos treinta y cinco años, pero la miseria se ha vuelto más profunda (…) y el dinero siempre termina en cuentas bancarias en Suiza”. Al día de hoy, Senegal está endeudado con el FMI por el 99.7 % de su PBI, en un contexto en el que las empresas privadas tienen el control del agua y los medios de comunicación.

LA NOIRE DE… (1966)

FAAT KINÉ (2001) es la historia de una mujer que desafía las convenciones de su sociedad solo con trabajar y tener hijos sin casarse. En un país donde aún hoy es habitual que un hombre de clase baja tenga más de una esposa, la independencia económica de una mujer es por sí solo un acto revolucionario.

SEMBÈNE cierra su filmografía con MOOLAADÉ (2005), film sobre la ablación genital femenina, un desafío frontal a esta práctica tradicional islámica que cuenta el periplo de una mujer por evitar que sometan a su hija a este “ritual purificador”.

En tiempos donde el cine es un arma de resistencia contra el fascismo, la experiencia de SEMBÈNE es un ejemplo para quienes creen en el poder transformador de las imágenes.

CEDDO (1977)

Por PABLO DI TULLIO