
Premiada en Cannes 2025 por la crítica como Mejor película y Dirección de filmes árabes, escrita y dirigida por LAILA ABBAS, ¡GRACIAS POR OPERAR CON NOSOTROS! fue rodada antes del 7 de octubre de 2023. Su ficción se centra en dos hermanas: Noura, una esteticista que sueña con mudarse al extranjero y abrir su propio salón, interpretada por la actriz egipcio-palestina, nacida en Beirut, YASMINE AL MASSRI, y Maryam, un ama de casa infeliz, madre de dos niños, encarnada por la palestino-estadounidense CLARA KHOURY. Su padre ha fallecido pero no tienen tiempo para hacer el duelo, porque ha dejado una cantidad considerable de dinero y deben recuperarlo del banco antes de que se anuncie públicamente su muerte, ya que, según la ley islámica, las hermanas solo recibirían el 25 % del total cada una, mientras que la otra mitad iría a su hermano, que se ha distanciado y vive en Estados Unidos.
Es una historia con la que pueden identificarse muchas personas de países de mayoría musulmana, pero también cualquiera que haya crecido en sociedades patriarcales. El contexto es, al mismo tiempo, palestino y universal. Ambientada en Ramallah, con la ocupación como telón de fondo, sus personajes principales enfrentan problemas cotidianos, como los económicos, la discriminación de género, el divorcio e hijos adolescentes, pero su eje es cuán importantes o prioritarios son los derechos de las mujeres y la lucha por la igualdad de género, en medio de una ocupación brutal en la que todos los palestinos son oprimidos.
“Quería contar una historia sobre nosotros”, declaró LAILA ABBAS a The New Arab. “En la mayoría de las películas palestinas se trata de nosotros contra los israelíes. Sentí que necesitábamos un espacio para contar nuestras propias historias y mostrar la complejidad de nuestras vidas”.

¿En Palestina, a diferencia de otros países árabes y musulmanes, muchas mujeres intentan dialogar sobre la igualdad de género?
Sí, pero la reacción es: ¿De verdad es el momento de pensar en los derechos de las mujeres y la herencia, ahora, cuando no tenemos ningún derecho? Primero, debemos centrarnos en la liberación y luego reflexionar sobre ella. Creo que la liberación no se puede dividir, todo debe ir de la mano, y es necesario liberar al ser humano para liberar al país. Mucho ha cambiado desde que filmé en el verano de 2023, antes del 7 de octubre de ese año. Hoy, más de un año después del inicio de la guerra genocida de Israel, no estoy segura si todavía es así, ya que después de lo que pasó en Gaza y lo que está pasando en Palestina, se me ocurrió que debería haber hablado de otra cosa. No es este el momento. Realmente no tenemos derechos humanos. Nos matan de a miles, y a nadie le importa. Así que, tal vez los derechos humanos y el derecho a la vida sean lo primero. Es un lujo lo que hablo en esta película.
En una escena, con que LAILA ABBAS trata de llegar a muchas personas de la región y más allá, Maryam le confiesa a su tío que necesita dinero para independizarse, ya que quiere divorciarse de su marido infiel. El tío, en shock, le dice que no puede pensar en separarse ahora, en estos tiempos de inestabilidad política, económica y aumento de la violencia israelí. Maryam le responde “¿Debo esperar a que Palestina sea libre para divorciarme?”. En otra escena, la hermana menor, Noura –quien, según LAILA ABBAS, es la voz de muchas mujeres palestinas que hoy intentan no involucrarse en política, convencidas de que nada, o muy poco, cambiará– le dice a Maryam que quiere mudarse a Estados Unidos para abrir su propio salón de belleza, y esta le responde: “¿No hay salones de belleza en Estados Unidos?”.
¿La película recurre a la ironía para mostrar las necesidades y deseos cotidianos de las mujeres palestinas que enfrentan diversas formas de opresión?
Encontrar la ironía en todo lo que sucede alrededor puede ser terapéutico; de lo contrario, te volverías loco contemplando lo sombría que es la vida. Tengo tres hermanas y ningún hermano, conecté profunda y personalmente con los temas que se representan en la película. Estas historias de herencia no se mencionan mucho en nuestro cine ni en los medios de comunicación, pero surgen constantemente en nuestra vida cotidiana. A mí y a muchas otras mujeres nos parece que las leyes islámicas sobre la herencia deberían revisarse actualmente, porque la vida ha cambiado drásticamente, y estas leyes deben adaptarse mejor a nuestra época.

El cine puede ser una gran forma de visualizarlo…
Espero que la historia consiga llegar, de alguna manera, a todo el mundo, que puedan encontrar algo que les permita identificarse. Cuando filmé esta película, ni siquiera pensaba en el público extranjero. Me daba igual. Esta es una conversación que deberíamos tener en Palestina, en el mundo árabe, en el mundo musulmán. Ya es hora de que hablemos de esto.
LAILA ABBAS es muy consciente de lo difícil que es hacer una película palestina que sea apreciada tanto por el público palestino como por el occidental. Pinta una imagen de Ramallah antes del 7 de octubre que es, a la vez, una parte indeleble de la sociedad palestina pero también, según la realizadora, una “burbuja”. Su descripción de familias de nuevos ricos aisladas, por un lado, y jóvenes en las afueras de la ciudad desafiando a las fuerzas israelíes, por el otro, mientras mucha gente ve en casa los informes de Al-Araby sobre la violencia de los colonos por televisión, convencidos de que es algo distante que no llegará a Ramallah, evoca una sociedad fragmentada en clases y política, pero unida en su negativa a ser silenciada o borrada.