TOIA BONINO recibe de INÉS OLIVEIRA CÉZAR y TAMAE GARATEGUI el premioGénero DAC a mejor directora argentina de largos en competencia.

El festival se distribuyó en 9 sedes con 15 pantallas, Sala Lugones, Teatro Presidente Alvear, Cinépolis Plaza Houssay y Recoleta, Cacodelphia, Gaumont, Centro Cultural 25 de Mayo, Usina del Arte y Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken. 5000 pesos la entrada, 3500 para estudiantes y jubilados o abono de diez tickets por 30 mil. Concurrieron 120 mil espectadores, un 20 % más que el año anterior.

Ganadores de la Competencia Oficial Argentina

Gran premio: PLATA O MIERDA, de MARCOS JOUBERT y TOIA BONINO, quien también recibió el premioGénero DAC a Mejor directora argentina de largometraje de todas las competencias; Mejor largometraje y Premio del público al mejor largometraje argentino: MACHADO, de JULIÁN TAGLE; Mejor dirección: TAMARA LESCHNER, por TE AMO, ANTOÑO; Mejor cortometraje: YEGUA, de VIRGINIA SCARO; Premio especial del Jurado: LOS DÍAS POSIBLES. TRILOGÍA SOBRE LA TERNURA, de RODRIGO GUERRERO; Menciones especiales: EL ESTIRÓN, de GUIDO MONTINI; GENTE DE LA RUTA, de LUCAS KOZIARSKI; y CUARTO DE FLORES, de SOFÍA GUERRINI; Premios BAFICI a la trayectoria: RAÚL PERRONE y ANA POLIAK.

Todos los ganadores.

Competencia Oficial Internacional

Gran premio: HAIR, PAPER, WATER…, de NICOLÁS GRAUX y MINH QUY TRƯƠNG (Bélgica / Francia / Vietnam); Mejor largometraje: FORÊT IVRE, de MANON COUBIA (Bélgica / Francia, 2026); Mejor dirección: PABLO APARO, por LOS VENCEDORES (Argentina / Reino Unido) que también ganó el Gran premio Ciudad de Buenos Aires; Mejor cortometraje: QUEDA EN MÍ, de RAFAEL NIR (Argentina); Premio especial del Jurado: LA LUCHA, de JOSÉ ALAYÓN (España / Colombia); Menciones especiales: BICHO, de NICOLÁS SEQUEIRA y DIEGO ACOSTA (Uruguay), y LA PELUCA, de EMILIANO ROCHA MINTER (México).

Competencia Vanguardia y Género

Gran premio: LO DEMÁS ES RUIDO (Everything Else Is Noise), de NICOLÁS PEREDA (México / Alemania / Canadá); Mejor largometraje: VADE RETRO, de ANTONIN PERETJATKO (Francia); Mejor dirección: TEODORA ANA MIHAI, por HEYSEL 85 (Bélgica / Países Bajos / Alemania); Mejor cortometraje: ARE WE MONSTERS?, de THUNSKA PANSITTIVORAKUL (Tailandia); Premio especial del Jurado: TOURISTS, de MÁRIA KRALOVIČ (Eslovaquia / Francia / República Checa); Menciones especiales: Ex aequo a los cortometrajes A LA DURE, de PASCALE BODET (Francia), y LO QUE DURA LA NOCHE, de RODRIGO ALONSO KAHLO (México / España).

El director artístico del festival, JAVIER PORTA FOUZ, en una excelente entrevista de EDGARDO AUCIELLO en su programa Salí de ahí por Frecuencia Zero 92.5 FM, contó algunas de sus experiencias en el BAFICI:

Retrospectiva de LILIANA PAOLINELLI, LA CADENA.

Los jurados son de cinco miembros en las tres competencias. Desde el año pasado agregamos otro, de tres o cuatro integrantes, para otorgar el Premio a largometraje argentino de las tres competencias. Todos van viendo las películas en el cine, a medida que se van presentando, lo ideal es que vean dos por día y, si algún día no las pueden ver, hay más funciones. La idea es que siempre las vean en el cine. Algunos se conocen durante la mañana, antes de la noche de apertura, en un brunch que es solo para los jurados, con el fin de que dialoguen, se saquen dudas de qué premios hay que dar, qué implica cada uno. Estamos allí con el equipo de Artística y Programación para que se conecten y comprendan cómo va a ser la dinámica general, aunque ya les hayamos pasado antes una agenda. Después, hay almuerzos, cenas, desayunos de deliberación. Cada jurado se reúne por separado en un lugar y allí deciden. Nosotros estamos ahí, dando vueltas, por si tienen dudas como ¿este premio se puede duplicar? Cosas así. O de repente, alguien me llama: “Tenés que venir, porque esto está trabado y hay que ver cómo se resuelve”. A veces, hay empate y se dan dos premios, o no se puede si el premio es en dinero. Por ejemplo, si es un premio que da un sponsor, ese dinero se tiene que repartir o se habla con el sponsor: “Ganaron dos ¿querés dar dos premios?”. O surgen problemas con los materiales, te falta una estatuita, así que es mejor tener de más. A veces, es la única manera de destrabar a un jurado dividido, dos votan una película, dos otra y uno no está con ninguno de los bandos, no hay desempate posible. Entonces, a veces, se negocia: este premio así y el gran premio para otra película. En el reglamento de muchos festivales dice que hay que tratar de no dar estos premios compartidos, hay festivales en los que no se puede. Yo he sido jurado en festivales de otros países, y te dicen: “No se puede dar un premio compartido, es parte de la tarea del jurado llegar a un acuerdo”.

¿Cómo fue esta edición?

Me gustó mucho como quedó la programación, muy atractiva, con muchas zonas distintas, las competencias fuertes, cine argentino, a pesar de que siempre tenemos miedo que no haya películas. A pesar del contexto y las circunstancias por las que atraviesa el INCAA, entre largos y cortos hubo más que el año pasado. Una linda edición, vital, la gente con mucho entusiasmo. Año tras año se van observando nuevas temáticas, en relación directa con el mundo en el que vivimos o aparece algo más disruptivo, que termina siendo anticipo de lo que va a venir, más allá de lo que por ahí otros podemos ver.

El Festival tuvo 9 sedes y 15 pantallas.

¿Pasa eso?

Sí, tendencias, desde hace un par de años la Inteligencia Artificial. ALEXANDER KLUGE, el gran director alemán que murió hace unas semanas, en sus últimas películas utilizaba inteligencia artificial, a sus 90 y pico de años estaba con eso porque se fascinó. Si un gran director como ese, pionero del nuevo cine alemán, que ha estudiado, escrito libros sobre cine, se mete con la Inteligencia Artificial es porque interesa, y después empezás a ver cortos con IA. Este año, la película de apertura, una comedia, hacía un montón de chistes sobre la IA incluso con IA. Tiene que ver con lo que está pasando en el mundo. También hubo un corto argentino hecho con IA que reflexiona sobre el asunto. En otro sentido, este año, hubo muchas películas sobre paternidad y maternidad cuando se viene hablando de crisis demográfica en el mundo. Antes era en Japón que no nacían niños, ahora está pasando en Buenos Aires y comienzan a notarse los rebotes. Temas que la sociedad habla muchas veces y aparecen en películas hechas con el diario de ayer. Si no tienen profundidad, envejecen muy rápidamente. Uno las vio noviembre para presentarlas en abril y en enero quedan viejas, porque el tema cambió completamente. La gran tendencia actual son las películas de vampiros, se recuperan géneros o subgéneros, y sobre música tuvimos varias, todas con entradas agotadas desde el principio.

¿Qué hoja de ruta indicarías a alguien para ver festivales?

Caer en cualquier lugar y horario que convenga y, a partir de ahí, ver lo que cuadra, sin saber mucho. Esa puede ser una linda experiencia. Otra manera sería, por ejemplo, ver toda la competencia internacional. Este año, las primeras funciones de cada una de las películas de esa sección se exhibieron en el Alvear, a dos funciones por día, y viste toda la competencia como si fueras el jurado. Es otra manera de encarar. También podía seguirse la Competencia Argentina y la de Vanguardia y Género. También mucho público fue a ver una retrospectiva entera. El BAFICI es siempre un lugar muy agradable, donde podés ves un montón de películas por muy poca plata.

JAVIER PORTAFOUZ, director artístico del BAFICI.

Hoy por hoy, ¿qué es lo que te sigue emocionando del BAFICI?

Me emociona la respuesta del público, que se agote la película argentina que estrenó el BAFICI 2001 restaurada en 4K. Después, el momento tal vez más excitante para nosotros es cuando se empiezan a anotar las películas. Este año llegaron cerca de 5000, entre cortos y largos, 1014 eran argentinas. No aplican las estrenadas comercialmente en nuestro país ni las series, porque no las admitimos, entonces quedaron 3000 y pico. Exhibimos 327, incluyendo retrospectivas, o sea respecto a lo presentado, entre un 5 y un 10 %. Ese es nuestro trabajo principal, el más intenso, parece un Excel, donde vas dándole play y aparecen las películas para nuestras competencias. Esa parte, con ese océano de películas por ver, es muy linda. Es de mucha expectativa, cada uno de nosotros trabaja distinto. A mí me gusta despertarme muy temprano, todavía es de noche, incluso en verano, cuatro de la mañana. Mientras amanece, ya estoy mirando películas. En mi caso particular, hago la grilla de los cines con los horarios. Debo ser uno de los pocos directores artísticos de festivales que lo hace, me gusta mucho. Es armarlo, qué se va a dar, cómo se va a presentar, cual primero, cual después, los posibles recorridos de una sala a otra, la oferta para el público con la expectativa de que lo interpele, que le interese. A veces, una película no te gusta nada, pero decís: “¡Qué bueno que la vi!”. Claro, porque te genera un tipo de incomodidad que sirve para aprender algo.

¿Va cambiando el público, quizá por el streaming?

Desde que empecé a trabajar a hoy, hubo en el público, primero, un cambio generacional, una franja de edad que ya no está más con nosotros. Habitués como BEATRIZ SARLO, MANUEL ANTÍN o RAFAEL FILIPPELI, mi propia madre iba hasta hace un par de años. A la vez, hay mucha gente que no había nacido cuando empezó el BAFICI y ahora son estudiantes de cine o amigos de quien presenta su primer corto, otra gente que era joven cuando venía y ahora trae a sus hijos. Es un cambio importante en términos de edad, pero las recientes generaciones se han criado en buena parte con el streaming, ven el cine de forma distinta. EL COLOR DEL DINERO está disponible para ver en una plataforma, sí, pero se agota en el festival, porque hay muchos que, así, por primera vez, la ven en el cine. Hace muy poco tiempo la gente decía: “¿Veo ahora la película o la veo más tarde en alguna plataforma?”. Ahora la sensación es: “La quiero ver en el BAFICI, porque es el estreno” y porque la propia palabra festival tiene que ver con festivo. Hay festivales en los que los controles son tremendos, tiene su lógica profesional, seguridad, esto y aquello, pero un festival como el BAFICI tiene que ver con el público de la Ciudad, como San Sebastián, Berlín o Toronto, son realmente fiestas para que la gente se encuentre. Como dice el crítico chileno HÉCTOR SOLTO: “Una película no se completa realmente hasta que se conversa sobre ella”. Un festival completa la vida de las películas.

DISPCHAT de ANU VAIDYANATHAN, República de la India.