PILAR GAMBOA y MALENA PICHOT, en VIUDAS NEGRAS

Dos amigas, interpretadas por la también showrunner MALENA PICHOT y PILAR GAMBOA, son las protagonistas de VIUDAS NEGRAS, una serie de ocho capítulos que, con una mirada mordaz y corrosiva, reivindica la unión entre mujeres y la amistad como una forma de sobrellevar desde los dramas cotidianos hasta otros más profundos.

¿Cómo percibís que la audiencia ha recibido la serie?

Creo que superó cualquier expectativa, si bien cuando estábamos en el proceso de ensayos, armado y, más aún, durante el rodaje, yo tenía la sensación de que teníamos algo muy interesante entre manos. Ya desde el guion supe que había una comedia que funcionaba y cuando filmábamos, también. Había una especie de magia que sucedía. Creo que eso pudo quedar plasmado y que la recepción de la serie fue aún más allá de lo que imaginábamos, una especie de furor y de agradecimiento por un contenido que tenía algo fresco, diferente, componentes de género y, al mismo tiempo, una parodia que está muy bien lograda. Y, a partir de ahí, de las redes y de cómo hubo una reproducción incansable de las escenas que quedaron como icónicas, creo que todo fue muy impresionante.

¿Cómo fue tu formación y primeros pasos en el audiovisual?

Yo estudié una carrera en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Artes. Pero desde muy joven comencé a trabajar como guionista en POL-KA. Previo a eso, escribí una película, ¿SABÉS NADAR? Estuve en distintos grupos de autores de series de esa productora, hasta que comencé a escribir mis cosas. Tuve una primera experiencia como productora de la serie SOY TU FAN, que me llevó a viajar a México para hacer una nueva versión de la misma serie.

CONSTANZA NOVICK (Foto: Alejandra López)

¿Y el cine?

Mis primeros años tuvieron que ver más con un trabajo dedicado al guion, y cuando empecé a producir se me abrió otro mundo, en el que mi rol no quedaba relegado a escribir, sino también a pensar esos mundos que empezaba a imaginar. Y le tomé el gusto a la idea de meterme en la génesis del proyecto, desde el casting, la elección de los directores y de todo el equipo técnico, involucrándome en la posproducción y hasta en la elección de la música. Ese rol era el de showrunner, pero todavía no existía ese nombre. Creo que, a partir de mi trabajo como guionista, fui juntando experiencia hasta animarme a dirigir mi primera película, que fue EL FUTURO QUE VIENE. Y a partir de ahí, empecé a tomar algunos trabajos por encargo, a los que fui volviendo más personales. VIUDAS NEGRAS no fue la primera serie que dirigí para una plataforma, sí fue la primera en la que el equipo de trabajo de MALENA [PICHOT] estaba colaborando con una plataforma. Me subí a ese barco y entendí que para los chicos era como una primera vez, pero por suerte pudimos trabajar con mucha libertad. Y si bien los procesos fueron más largos, porque implicaron varias instancias de ida y vuelta y varias manos en el plato, siento que fue una experiencia muy positiva.

¿En qué medida considerás que VIUDAS NEGRAS dialoga con la idea de ser “contemporánea”?

Creo que el humor de la serie es super contemporáneo, porque el verdadero feminismo es la igualdad. Y la igualdad tiene que ver con que todos tengamos la posibilidad de reírnos de todo. Las protagonistas son dos mujeres claramente incorrectas, porque las une un pasado en la delincuencia, aún así creo que la clave que encontró MALENA es justamente reírnos de ese sistema que hace pensar a los hombres que pueden levantarse a una, dos o tres chicas que los abordan, sin otra finalidad que irse con él a la casa, cuando después aparece el resultado: el tipo drogado y robado. Y se preguntan cómo llegaron ahí. Bueno, creo que ahí hay una clave para este humor tan corrosivo y tan contemporáneo que ella encontró para esta historia.

MARINA BELLATI, PAULA GRINZPAN y MONNA ANTONÓPULOS, señoras del “country”

¿Cómo fue contar con MALENA PICHOT como showrunner, coguionista y actriz?

Fue muy enriquecedor, porque siento que tenemos una gran afinidad en cuanto al gusto y las cosas que nos hacen reír. Ella estuvo muy presente y supo acompañar el proceso de la mejor manera, que es teniendo una visión muy clara y, al mismo tiempo, dándonos a NANO GARAY y a mí mucha libertad.

¿Qué referencias influyeron -conscientes o menos conscientes- en la creación y puesta de esta serie?

SUCH BRAVE GIRLS fue una inspiración absoluta para mí. Acababa de verla y sentí que había algo del tono que nos servía para inspirarnos. Luego vimos referencias de luz y encuadre que tenían más que ver con el género policial o con el thriller. Volví a ver películas de BRIAN DE PALMA. También recuerdo que usamos algunas de los hermanos COEN, cuando armamos con DIEGO POLERI las referencias visuales de la serie.

¿Cómo vivís este cambio de paradigma como artista y también como espectadora?

Festejo el cambio de paradigma y me encanta la frescura de este tipo de series.

Grabando, acción… 

¿Qué te parece la política de la cancelación?

El asunto de la cancelación es complejo. Lo entiendo como una respuesta espontánea, como una forma de autodefensa comunitaria para poner un límite a tantos abusos. Creo que los cambios deben ser estructurales y profundos, y aún estamos muy lejos de eso. Creo que el fantasma de la cancelación ha hecho que muchos hombres en este medio modifiquen sus conductas y sus prácticas laborales. No debería ser el miedo a la cancelación el motor para esos cambios.

¿Qué realizadoras/es admirás, cuáles series o películas podés ver más de una vez?

Me gusta el sentido del humor de AGNES VARDA, el rigor estilístico de KELLY REICHARDT y la serie inglesa que mencioné antes, que ya va por su segunda temporada. Creo que EL RAYO VERDE, de ERIC ROHMER, es la película que más veces vi. Me interesan siempre las películas de las directoras contemporáneas, y mi favorita del momento es DOLORES FONZI, que en breve estrenará BELÉN y que todo el mundo debería ver.

Por EZEQUIEL OBREGÓN