
La placa con la que Argentores distinguió al EAN fue recibida por la directora INÉS DE OLIVEIRA CÉZAR y el director CARLOS JAUREGUIALZO, de manos de la guionista IRENE ICKOWICZ.
Al subir al escenario, INÉS DE OLIVEIRA CÉZAR expresó: “En nombre de todas las asociaciones que conforman el Espacio Audiovisual Nacional –Argentores, PCI, APIMA, DAC, CAIC, CAPPA, RDI, CADICINE y el Colectivo de Cineastas–, queremos agradecer esta distinción de nuestros compañeros y compañeras de Argentores, que nos permite visibilizar el trabajo que venimos desarrollando hace más de cuatro años […] El Fondo de Fomento para la Producción Audiovisual Nacional está en peligro hace tiempo y, en estos últimos dos años, la situación se ha vuelto insostenible. Por eso ahora, más que nunca, es necesario que sigamos unidos y trabajando para que la nueva Ley Audiovisual sea tratada en el Congreso oportunamente, y para desarrollar y promover todas las acciones necesarias que nos ayuden a preservar y proteger la producción audiovisual nacional y el derecho al trabajo de toda nuestra valiosa comunidad audiovisual”.
El Espacio Nacional Audiovisual surgió en 2020, a propósito de una visión compartida por las asociaciones del quehacer audiovisual argentino que entonces, en medio de la pandemia, decidieron conformarlo. A través de sus propias experiencias y situaciones profesionales, coincidían en que los diversos mecanismos del ecosistema cinematográfico y audiovisual habían cambiado en los últimos años de manera absoluta y prácticamente total. Asimismo, a partir de allí, resultaba claro para todos que esos cambios generados acelerarían su evolución porque eran solo el principio de nuevos paradigmas y modalidades que recién comenzaban y estaban transformando por completo el tablero de juego y el juego mismo, tanto en sus aspectos técnicos y artísticos como en lo comercial e incluso en cuanto a los usos y costumbres de las audiencias, que ya no tenían solo un par de pantallas para elegir y, a veces, hasta disponían ya, en sus manos, de algunas posibilidades de producir. Frente a semejante panorama, era obvio que la Ley de Cine vigente, sancionada con toda eficacia en 1994, cuando se usaba el VHS y la calle Lavalle apiñaba salas de cines enormes con entradas agotadas, esta misma que hoy rige, por medio del INCAA, la actividad audiovisual, debía ser reemplazada por una nueva legislación acorde a este otro mundo que tanto ha cambiado.
Así, los representantes designados por las asociaciones integrantes del Espacio Audiovisual Nacional (EAN) comenzaron a reunirse de manera sistemática, con el necesario asesoramiento legal, para discutir ideas, deliberar y elaborar un proyecto de nueva ley para la industria y la producción audiovisual que registrara todos esos cambios originados y por originarse. Los primeros proyectos surgidos fueron parecidos a la Ley existente, salvo en los rubros en que más notoriamente se había diferenciado ya la situación. Había propuestas para cambiar el nombre del INCAA, su estructura y su sistema de conducción, evitando, en lo posible, la palabra cine por audiovisual para así abarcar en su conjunto la nueva realidad. Luego, a medida que aquellos borradores fueron compartidos con, literalmente, todo el país, se fueron sumando aportes de muy diversa naturaleza y opinión que reflejaron las diferentes problemáticas profesionales de cada sector, provincia y región del país, para dar forma a una propuesta que satisficiera al conjunto.

El proyecto consensuado de Ley Audiovisual, cuyos ejes principales son: más industria para capitalizar nuestros recursos, más desarrollo inteligente en todas las regiones del país, más presencia internacional, más identidad e inclusión, en diciembre de 2022 alcanzó por primera vez estado parlamentario con la firma de 23 diputados y diputadas de la Nación. Hoy más que nunca el EAN prosigue su labor de diálogo y convocatoria para obtener esta legislación imprescindible con el fin de dejar atrás la crítica situación en que naufraga una industria cuyo potencial es destacado en todo el mundo.