
ADOLFO ARISTARAIN: la sombra de Tulsaco
Tal vez su obra sea una de las más profundas y complejas del cine argentino.ADOLFOARISTARAIN nació en 1943. Se crió en el barrio de Parque Chas en una época ideal para desarrollar el amor al cine, pasión compartida con sus padres, pero que también se permitió elaborar en soledad: ya de niño se iba solo al Cine 25 de Mayo de Villa Urquiza, que aún existe, al Grand Bourg y al 9 de Julio. Por la misma época descubrió el jazz, que lo maravilló durante toda su vida. A lo largo de su carrera, le rindió sutiles homenajes dentro de sus obras a directores, géneros y películas vistas en su infancia.
Tras trabajar en veinticuatro largometrajes como asistente de dirección, estrenó su ópera prima, LA PARTE DEL LEÓN (1978), en plena dictadura militar. Protagonizada por JULIO DE GRAZIA, en el papel de un hombre común que un día se encuentra una fortuna escondida por unos ladrones de banco, es un más que interesante neo-noir con un clima de suspenso brillantemente construido desde la puesta en escena, el montaje y los diálogos. La censura de la dictadura prohibía poner en la pantalla a oficiales de policía o patrulleros. Precisamente, la creatividad de ARISTARAIN ya es destacable desde su primera película, al cumplir con esta regla para contar una historia policial. A la vez, el guion se permite mencionar a “la pesada” y asociar a la institución con el lavado de dinero.
“¿Qué pasa con la censura que ve el mosquito de los escotes y deja pasar el elefante de la ideología?”. La maliciosa pregunta la hizo el periodista ALFREDO SERRA en la revista Somos, a partir del estreno de TIEMPO DE REVANCHA (1981), obra maestra que desafió a la dictadura, revelando la corrupción y la impunidad de las multinacionales. El film logró sortear la censura, porque su guion no atacaba al poder militar, sino al económico. A pesar de detallar durante media película la importancia de no hablar para sobrevivir, su fuerza no fue advertida por los censores. También pudo haber funcionado el truco de su productor, HÉCTOR OLIVERA, de anunciar primero el estreno y mandarla al Ente de Calificación pocos días antes.

El “Vasco” ARISTARAIN mantuvo una coherencia a lo largo de toda su filmografía, que es fácilmente visible cuando se la revisita en poco tiempo. En casi todas sus películas se permite la humorada de soltar, en boca de personajes machistas, la misma frase: “las mujeres siempre traen problemas”, ocasionalmente malinterpretada por críticos, pero siempre humillante para los personajes que la pronuncian. Sus historias suelen estar protagonizadas por hombres justos, con una historia personal de militancia o lucha del lado del pueblo, de los pobres o de los oprimidos, en una suerte de última oportunidad, tal como en el caso de infinidad de westerns. De la misma manera, su cine está plagado de referencias a este género, desde el nombramiento explícito de títulos de JOHN FORD en ROMA (2004) hasta la puesta en escena de trenes, caballos, carretas, grandes espacios abiertos y algo similar a un duelo en UN LUGAR EN EL MUNDO (1992).
Pero acaso la marca inconfundible de sus ficciones sea la malvada Tulsaco: corrupta minera en TIEMPO DE REVANCHA (1981) y LA LEY DE LA FRONTERA (1995), empresa que intenta matar al Presidente en un capítulo de la serie televisiva PEPE CARVALHO (1986), firma española que viene a adueñarse del pueblo de UN LUGAR EN EL MUNDO, productora de cine en MARTÍN (HACHE) (1997) y cruel inmobiliaria en LUGARES COMUNES (2002). Tulsaco es, con sus diferentes formas, la representación del poder en el capitalismo, un mal que nunca muere, que reaparece film a film, a diferencia de los westerns tradicionales, en donde el villano muere cerrando para siempre la historia.
Desde lo formal, la obra de ARISTARAIN puede dividirse en dos etapas. La primera, con una impronta muy cercana al policial negro, finaliza con ÚLTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA, adaptación de la novela homónima de JOSÉ PABLO FEINMANN, sobre la historia de un sicario obsesionado con su objetivo. La segunda etapa cuenta historias más centradas en lo humano, algo alejadas del cine de género y decididamente apoyadas en el virtuosismo del director y guionista con los diálogos. En UN LUGAR EN EL MUNDO, ARISTARAINda rienda suelta a su creatividad para el desarrollo de personajes y para el diálogo filoso y veloz entre varios de ellos, en escenas largas donde la acción se limita a la charla. El mismo recurso primará en sus películas siguientes, tal vez en menor medida en el caso de LA LEY DE LA FRONTERA, única incursión del director en la comedia ambientada a lo largo de la frontera entre España y Portugal a principios del siglo XX, injustamente olvidada.

ARISTARAIN deja una de las filmografías más sólidas y coherentes de nuestro cine. Su lucha contra el poder real no se limitó a su cine. En enero de 2024 publicaba una nota en la que subrayaba que “se entregó el gobierno y administración del país a una banda organizada que no tiene ideología, que busca solo sacar provecho y rematar las industrias, los minerales, todo lo que puedan, sin límite”. Tulsaco había vuelto y él lo sabía mejor que nadie.
JUAN CARLOS DESANZO: cine, política y memoria
A tan solo doce días de dar la pelea en la Cámara de Diputados en defensa del cine nacional, falleció, a los 88 años, JUAN CARLOS DESANZO, dejando una obra sólida de diez largometrajes como director, más otros 27 como director de fotografía, entre los que se cuentan LA HORA DE LOS HORNOS (PINO SOLANAS y OCTAVIO GETINO, 1968) y JUAN MOREIRA (LEONARDO FAVIO, 1973).
Nacido en 1938, vivió una infancia sumida en la pobreza que moldeó su sensibilidad social y la ideología política que lo caracterizarían a lo largo de toda su vida. Obligado a trabajar desde los cinco años repartiendo hielo, la suerte quiso que uno de sus clientes fuera el dueño del cine de su barrio, y que este lo dejara entrar gratis todos los días a cambio de repartir volantes. Nadie puede ver tres películas diarias sin enamorarse del cine, y DESANZO no fue la excepción. De la cinefilia a la profesión, el camino fue casi natural.
Su primer film fue EL DESQUITE (1983), un policial que se atrevió a mostrar una escena de secuestro en la calle a plena luz del día, imagen que el público de 1983 conocía muy bien, y que no podía no ser una referencia a los horrores de una dictadura que, si bien agonizaba, aún estaba en el poder. Al año siguiente, EN RETIRADA (1984) trató la transición entre la campaña electoral del 83 y los primeros años de democracia. DESANZO no dudó en subrayar la violencia de los años que acababan de terminar a través de un cine de género, atrapante y con llegada al público general. Fue la primera ficción argentina en tratar explícitamente el tema de los desaparecidos y la figura del torturador. El diálogo entre el género policial y el relato social continuó en LA BÚSQUEDA (1985). Al igual que en toda su obra, DESANZO desplegó aquí una gran capacidad para la narración meramente visual, sin diálogos, logrando hacer avanzar la trama y generar suspenso. AL FILO DE LA LEY(1992) fue una película de acción con una trama entre Miami y Buenos Aires, en la que introdujo pequeñas dosis de humor. Recuerda GABRIEL ARBÓS que durante su rodaje hubo un grave accidente donde el “Tano” DESANZO sufrió varias fracturas con serio riesgo de vida. Ocurrió en Ezeiza, filmando una peligrosa toma con un automóvil que venía de frente a toda velocidad y debía doblar, pero derrapó golpeando la cámara a cargo del propio director y del foquista ESPÓSITO, que también quedó malherido. En seis meses estaban filmando nuevamente para terminar la película.

Con EVA PERÓN (1996), DESANZO pudo homenajear a quien le cambiara su vida, a los nueve años, cuando en nombre de la Fundación Eva Perón, en consonancia con la política de Estado, le regalara un pantalón. “A partir de ese momento, empecé a salir con un cierto grado de dignidad a la calle”, contaría el director en reiteradas ocasiones. El film significó el retrato más documentado que el cine le dedicara a esa figura, y el mayor éxito comercial de su carrera. Un año después, estrenó HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE (1997), biopic de ERNESTO “Che” GUEVARA que ponderó los hechos históricos más relevantes de su vida, con más foco en su personalidad humanista que en lo político. En 1999, DESANZO vuelve al género con LA VENGANZA (1999), un film con explosiones y efectos especiales poco habituales para la época.
En 2001, homenajea a JORGE LUIS BORGES con EL AMOR Y EL ESPANTO. El film hace interactuar al autor con distintos personajes de su propia obra, como Pierre Menard, Beatriz Viterbo o Funes el memorioso, en situaciones similares a las de los cuentos. Un film complejo, solo aprehensible en su totalidad con la lectura previa de la obra borgiana, pero no por eso una obra menor. Su última película fue EL POLAQUITO, una obra maestra dura y realista sobre un adolescente que sobrevive cantando en los trenes de Buenos Aires, víctima de un sistema signado por la violencia de narcos, policías, matones y soldaditos. Narrada con la crudeza que solo una persona que conoce la miseria puede retratar, constituye uno de los pilares del Nuevo Cine Argentino. Con este film, DESANZO cierra una magnífica filmografía profundamente atravesada por lo popular, lo político y lo humano.
LUIS PUENZO: el cine frente al horror
Director, presidente de DAC, guionista, productor, gestor cultural y ex presidente del INCAA, iniciado desde muy joven en el cine publicitario, donde alcanzó relieve internacional, LUIS PUENZO quedará en la memoria colectiva argentina como el primer cineasta que ganó un Oscar representando a su país. La ceremonia de anuncio y entrega del premio a Mejor Película Extranjera fue justo el 24 de marzo de 1986, en el décimo aniversario del siniestro golpe cuyas fatales consecuencias el film denunciaba. El rodaje de LA HISTORIA OFICIAL (1985), escrita con AÍDA BORTNIK, había comenzado en 1983, bajo los últimos meses del gobierno militar. La película transcurre en ese presente, en el que una profesora de historia (NORMA ALEANDRO) descubre que su hija adoptiva fue robada por su marido (HÉCTOR ALTERIO), empresario enriquecido por sus relaciones con el gobierno, poniendo sobre la mesa la participación cívica empresarial, el robo de bebés, las torturas y desapariciones con las que fue consumado el genocidio.

Nacido en 1946, PUENZO falleció a los 80 años. Su primer largometraje fue LUCES DE MIS ZAPATOS (1973), una película para el público infantil sobre guion escrito con ROBERTO SCHEUER y protagonizada por NORMAN BRISKI y PIPO PESCADOR. Es significativo que la primera secuencia de la primera obra de LUIS PUENZO transcurra en un cine, precisamente durante la proyección de la propia película.
Tras el éxito de LA HISTORIA OFICIAL, filmó dos largometrajes de corte internacional, hablados en inglés. GRINGO VIEJO (1989), coproducción entre Estados Unidos y México, protagonizada por JANE FONDA y GREGORY PECK, basada en la novela homónima de CARLOS FUENTES que une a una profesora estadounidense, un general de un ejército mexicano y el escritor AMBROSE BIERCE en el contexto de la Revolución mexicana. Coescrito con AÍDA BORTNIK, contó con la participación del dibujante HORACIO ALTUNA. LA PESTE (1992) se basó en la novela de ALBERT CAMUS y es uno de esos extraños casos en que puede verse a actores como WILLIAM HURT, SANDRINE BONNAIRE, ROBERT DUVALL o RAUL JULIÁ junto a JORGE LUZ, HORACIO FONTOVA, LAUTARO MURÚA, NORMAN BRISKI y CHINA ZORRILLA.
Su último film se realizó en coproducción con España. LA PUTA Y LA BALLENA (2004) es un drama en la que dos líneas temporales, una en la década del 30 y otra en el presente de la producción, se entremezclan con paisajes patagónicos, el tango, las ballenas y el ambiente prostibulario. Escribió el guion junto a su hija LUCÍA PUENZO, directora con la que colaboraría como productor en los años siguientes.
Los tres directores, junto a otros colegas, tuvieron decisiva participación en la Ley 17741 de Fomento y Regulación de la Actividad Cinematográfica, sancionada en 1994, hecho que da cuenta de su activo compromiso social con el país. Sus obras son prueba irrefutable de la importancia del cine para la identidad de una cultura nacional, popular y perdurable.
