DOLORES FONZI como SOLEDAD DEZA, en BELÉN

¿Cómo surgió la idea de realizar BELÉN?

Cuando gané el Premio a Mejor Actriz por LA PATOTA,de SANTIAGO MITRE, me enteré por SOLEDAD DEZA que militaba la causa con las agrupaciones, que una chica estaba presa desde hacía más de dos años, y levanté un cartel que decía “Libertad para BELÉN”. En la sala estaba la productora LETICIA CRISTI. Tanto ella como todos se preguntaban quién era BELÉN. Luego salió el libro de ANA CORREA, Somos Belén. LETICIA compró los derechos del libro con K&S y se pusieron a trabajar. Eso fue en 2019, yo todavía no había dirigido, habían pensado en mí como actriz para hacer la abogada, o sea SOLEDAD DEZA. Pasó el tiempo, se estrenó BLONDIE y se dieron cuenta que podía actuar y dirigirlo. Me ofrecieron reescribirlo junto a LAURA PAREDES, también protagonista del film. Vino la Ley del Aborto en la Argentina, y la lucha era tan propia que me pareció un regalo hacerlo. Se arma un tándem mágico y acá estamos.

DOLORES FONZI y LAURA PAREDES en el rodaje

Al crear esta película, la ira ¿ha sido tuya o del personaje?

Lo referencial, con respecto a la militancia, me sirvió mucho para poder ponerme en el rol de abogada porque, con su corazón a favor de la causa, se comporta de una manera muy sutil. No se puede pelear contra un sistema que no funciona desde la ira, sino comprendiendo que la unión hace la fuerza. Si ella hubiese tenido un comportamiento de ira, no se hubiese logrado esta unión. Siendo abogada, el personaje tiene que tener idea de cómo unir a la mayor cantidad de gente. Un estado del que yo me apropié. Quien tiene esos trabajos, la política, las leyes, vive la vida con una calma que a nosotras como actrices nos intriga, porque tenemos otra manera de manejar la ira. Ella tenía un objetivo y lo logró gracias a poder manejar ese enojo que le provoca Tucumán, el sistema patriarcal y las injusticias. El gran gesto de SOLEDAD es el de la responsabilidad, ella fue capaz de exponerse, de poner el cuerpo, de pensar mucho en algo y de hacerlo de la mejor manera posible, con las mejores personas posibles, con sentido común y con autocrítica. Por eso es un lindo ejemplo para estos tiempos, en los que es muy necesario reconstruir un entramado social responsable.

¿Habéis estado en contacto con BELÉN? Porque aquí, en España, hubo un caso, el de la manada, que también cambió legislativamente cosas, pero la víctima se tuvo que ir del país…

Así como trabajamos de la mano de SOLEDAD, la real, también BELÉN estuvo siempre al tanto de la situación. Estuvo de acuerdo con el libro de ANA CORREA, que se llama Somos Belén, y participó del proceso: sabía que se compraban los derechos, que se estaba trabajando, por supuesto, vio la película y seguimos en contacto. En el preestreno en la Argentina, cuando salí de la sala, de repente la veo, la agarro y me dice: “Calmada, calmada”, muy contenta, muy comprometida, como si de alguna manera cerrara algo con esta película. Igualmente, BELÉN se fue de Tucumán y hace casi nueve años que vive en Buenos Aires.

JULIETA CARDINALI en BELÉN

¿Cuál es la intencionalidad de la película?

Creo que, si bien refleja la militancia y la lucha por la Ley del Aborto en la Argentina, no se trata de eso, siento que es una película que habla de la injusticia de los aparatos institucionales, que violan o no ejercen la justicia, y en qué manos están, a quién defienden. O sea, no hace falta ser militante feminista para verla, no es una película así. Por supuesto, está a cargo de nosotras, la mayoría somos mujeres, es sobre mujeres, el drama está puesto en el cuerpo de la mujer, porque le pasó a BELÉN, pero siento que supera la militancia feminista y de género, porque es un tema universal. Soledad, la abogada, podría haber sido un hombre, por supuesto que si hubiese sido un hombre, no lo mostraríamos buscando a sus hijos en el colegio y llegando tarde, esas son cuestiones a las que nosotras estamos más acostumbradas, es parte del entramado. Es una mujer tradicional, casada, con dos hijos, acostumbrada a casos menores. Le cae un juicio que le va a cambiar la vida y sabe con certeza que tiene que poner el cuerpo, cruzar el fuego, exponerse a lo que venga, y lo hace. Para mí es universal, cualquiera, desde cualquier lugar, cualquiera sea su rol o situación social, puede cambiar algo si se interesa por el otro. Todos, cada uno desde su lugar, puede cambiar algo, eso es fundamental. Y otra cosa importante, reivindica no solo para Tucumán y Argentina, sino para el mundo, la unión de las mujeres. Si en ese momento pudimos lograr ese movimiento tan fuerte que después termina con una Ley de Aborto en 2020, ahora y siempre también podemos, ¿no? Si lo logramos entonces, lo podemos lograr cuando queramos, o sea, cuando necesitemos, ahora o cuando sea. Nuestro patrimonio es la unión. Hay un vapuleo contra el feminismo y el trabajo colectivo de las organizaciones, que deja muy en claro que existe una operación para dividir: divide y reinarás. Entonces, la película viene a traer aire fresco al miedo y al cansancio, tiene varias capas su intencionalidad, sobre todo, que cualquier persona se pueda sentir identificada y se inspire para ser mejor.

La película llega en un momento complejo para la industria del cine argentino, con recortes y debates sobre la función del INCAA. ¿Cómo fue producir, elaborar, rodar una película en este contexto, en especial una de denuncia como es BELÉN?

Lamentablemente, filmar hoy en la Argentina es casi imposible, la producción bajó a… no sé qué porcentaje, pero de cien a uno. No hay apoyo del INCAA para nada, está vaciado. Todos los recursos que tienen que ver con el Estado y el cine, la cultura, en general, están desahuciados. Se puede producir con financiamiento de las plataformas. Igual, digamos que, dentro del milagro que es filmar en la Argentina, en este festival hay tres películas argentinas en competencia. Entonces, seguimos dando, resistiendo y valorando, se filme la película que se filme, de la manera en que se filme. Ahora estamos en una encrucijada que esperamos no dure mucho tiempo, hay que estar preparados cuando cambie para replantear la situación con buenas ideas. Por ahora, gracias a Amazon, tenemos la posibilidad de estar en un festival y también en salas de cine. Estrenamos en la Argentina con una salida muy grande, que es algo que también nos otorgó la posibilidad de hacer el estudio, porque no estaba garantizado. Cuando empezamos a hacer esta película se sabía que iba a terminar en plataforma, pero no cuál iba a ser, y nos acompañaron también con esta salida, lo cual es muy importante para nosotros. Gracias también por eso, por la valentía y el arrojo al producir esta película. Efectivamente, se están produciendo películas muy valiosas en la Argentina con capitales privados, pero es muy importante que existan políticas públicas que hagan que la producción tenga autonomía, que haya diversidad, innovación, capacidad de riesgo y un ecosistema artístico que puedan nutrirlas, dialogando con lo comercial y con el mercado.

LETICIA CRISTI, DOLORES FONZI, CAMILA PLAATE, JULIETA CARDINALI y LAURA PAREDES (Foto: Ander Guillenea, AFP)

¿La cámara y la puesta están pensadas para visibilizar la oposición entre esos dos mundos que se enfrentan?

Sí, está pensado que la cárcel, el sistema judicial y el encierro hospitalario sean grises, secos. Que afuera, el movimiento de mujeres sea lo vital, una idea que tenía que ver con esa oposición entre un encierro seco y estéril, algo muy poco vivido y un afuera que se impone y, finalmente, la rescata a BELÉN. Una idea precisa con respecto a oponer el estado de encierro con el afuera, expresados gracias al trabajo de la fotografía y la dirección de arte, así como de todos los departamentos.

La abogada SOLEDAD DEZA