SOFÍA GALA y MARTINA PASSEGGI en una escena del filme. Foto Arauco Hernández.

¿Por qué decidiste enfocarte en el futuro?

En realidad, siempre pensamos en hacer un mundo parecido a este pero diferente. El tema de la temporalidad es algo que vino después, jugando con el concepto de ucronía, que es como una actualidad diferente por algún hecho pasado muy grande que haya generado consecuencias. Es un juego, porque no es necesariamente un futuro. La película, de hecho, es un poquito retro, algo de la convención de la ciencia ficción, este retrofuturismo.

Pero al ser el título UN FUTURO BRILLANTE

Sí, cuando aludís al futuro, los planteos ya se vuelven teorías. En UN FUTURO BRILLANTE hay cosas, no digo premoniciones, pero sí hay cuestiones a las que le subimos el volumen, ciertos aspectos que pienso que pueden, en el futuro, verse así, más acentuados.

Pasaron cinco años desde LOS TIBURONES, tu anterior película…

Pasó mucho, la verdad es que los fondos surgieron rápido después de LOS TIBURONES, y la idea la empecé a pensar antes de filmarla. Ya tenía una idea muy primaria pero la verdad es que una idea no es nada, es el proceso ininterrumpido el que termina siendo. Se demoró un montón por el COVID, se paralizaron todos los rodajes, porque salía mucho más caro filmar, y tampoco teníamos tanto presupuesto. También sucedió que estuve embarazada y tuve que postergar esa película. La terminé filmando con mi hija de nueve meses, o sea, dando pecho, la llevaba el rodaje. Un poco atravesada por la vida y también por el contexto.

LUCÍA GARIBALDI dirigió y editó las series PORNO Y HELADO y BARRA BRAVA de Prime. Foto de Camila Montenegro.

¿Cambió el guion durante el rodaje?

Más que nada es durante el montaje cuando yo cambio el guion. El guion es muy clásico, tratamos de recorrer del camino del héroe, porque ya la película plantea un mundo distinto, costumbres distintas, que pueden descolocar al espectador, y para agarrarle la mano, tratamos que la estructura fuera superclásica. Con los actores no hubo tanto cambio de guion, algunos cambian un poco los diálogos porque se los apropian, pero donde cambia el guion es en el montaje. Creo que el montaje es la reescritura. En ese proceso, sacamos muchas escenas, un cuarto de la película. No sé si estoy exagerando. Igual, no me parece tan loco. Los gringos filman, van editando, van viendo, se van dando cuenta, van, vuelven y deben sacar un montón de escenas afuera. Nosotros no tenemos mucho espacio para la equivocación porque escribís, filmás todo concentrado, muy incómodo. No te podés equivocar, después editás y punto, no podés ir para atrás. Por suerte, yo tuve un día para hacer retomas, que lo peleé mucho, mucho, pero sería lo más natural de cualquier proceso creativo: vas probando, ves y corregís.

¿Cómo se conformó el equipo técnico, teniendo en cuenta que en Uruguay hay técnicos tan especializados?

Estas películas que son independientes, pero con una estructura superprofesional, con un equipo acostumbrado a trabajar en servicios de producción, juegan con las mismas reglas, pero con un presupuesto más bajo. Entonces, terminás en la edición, donde podés jugar, tenés un poco más de libertad, vas para atrás, para adelante, sacando para afuera… Termino mucho reescribiendo en los ADR (que son los Additional Dialogue Recordings). Ahí me encanta esa reescritura porque es donde incluso a veces ves al actor diciendo algo y lo hago decir otra cosa, mucho no te das cuenta. Después, trabajo muchos diálogos off screen, que ayudan un poco a dar información, porque el desafío de la película es “la información versus el misterio”. Lograr ese equilibrio, no estar todo el tiempo dando información, pero al ser un mundo nuevo, un poco lo tenés que hacer y misterio tenés que tener. Lo terminás de entender en la post, redondeás, sacás, ponés, cuándo, cómo lo ponés, cómo lo solapás.

UN FUTURO BRILLANTE.

¿Cómo fue el casting?

Arrancamos un proceso de casting tradicional y cuando la vi a MARTINA [PASSEGGI], me encantó. Me gustaba mucho el hecho de que fuese bailarina, de ella me atraía la posibilidad de poder jugar con el cuerpo en la pantalla y con la coreografía, porque también es coreógrafa. Me gusta cuando en el cine te das cuenta de que hay una partitura y su cara, que es como una pintura de Renoir, con la rosácea… Con Martina fue medio instantáneo, pero así fue con todas, porque SOFÍA [GALA] fue la primera en quien pensé, me parecía que el personaje misterioso, oscuro, medio punk era para ella y cuando la convoqué aceptó muy rápido. MARUJA [BUSTAMANTE] también. Yo quería que los agentes del Norte tuvieran una cara buena onda, una cosa muy hipnótica y agradable, me parece que eso es Maruja.

Durante los últimos años, en Uruguay, se está dando una sinergia con Argentina, hay algunas de nuestras producciones que se trasladan allá por los beneficios fiscales que ofrecen, ¿cómo está impactando eso en la industria uruguaya?

No hago un laburo técnico, entonces a mí no me impacta demasiado. He participado de dos producciones argentinas pero no más que eso, y fue durante el COVID, donde era más útil tener a directores uruguayos que llevar a los argentinos. Lo que está pasando en Uruguay es que los técnicos se profesionalizaron muchísimo, tenemos un nivel de técnicos muy arriba, eso también conlleva lo que te decía antes, que las producciones chicas, a veces, tienen que lidiar con un estándar industrial y, a veces, es difícil conseguir técnicos, porque están haciendo servicios, no están haciendo producciones locales. Pero, obviamente, creo que sí es positivo. Por otro lado, ya van tres gobiernos de distintos partidos que han sostenido las políticas del cine, entonces hay más fondos para hacer películas, hay más dinero. Pero también, por esta profesionalización, por muchos otros factores y por el país mismo, es más caro filmar y, en realidad, nunca es suficiente. No es que estemos muy cómodos para filmar cine independiente acá ni en ningún lado. Cada vez es más necesario atraer inversión privada, por ejemplo, pero para poder competir con películas con más porte. Lo que generó toda esta explosión es que hay más carreras de cine, muchos jóvenes estudiantes. Eso también me parece que es positivo y que tiene que ver también con los servicios de producción.

La recepción internacional de la película fue muy buena, pasó por muchos festivales, recibió un montón de premios… Creo que, si bien es uruguaya, es bastante universal en su contenido y en su forma.

Sí, en su forma sí. Yo tenía miedo, porque es un poco de género y me daba miedo el mundo de los festivales. Tuvo un recorrido que terminó siendo bueno, porque es cine de género de autor y esa mezcla resulta atractiva.

LUCÍA GARIBALI fue premida por la película en Tribeca y Huelva. Foto de Arauco Hernández.

Como mujer, ¿se te hizo más difícil el camino para ser directora?

Ahora somos muchas más, y creo que por esto mismo que te decía, que mucho más jóvenes están en la industria y hay más diversidad. Hay distintas voces que están surgiendo ahora en el cine uruguayo: mujeres, disidencias, etcétera. Pero, como en cualquier otro oficio, siempre nos cuesta más llegar, obviamente. Y creo que los números están retrocediendo. Algunos países van para delante y otros van para atrás, pero es como el mundo en sí.

¿Estás trabajando en algún proyecto? ¿Qué perspectivas tenés de acá al futuro?

Estoy recalculando ahora, estoy con dos guiones en desarrollo, y viendo un poco la movida de la vida. También la maternidad genera eso: tengo que medir bien a dónde me lanzo. Es un camino muy largo y arriesgado… UN FUTURO BRILLANTE fue una película muy arriesgada, que llevó mucho tiempo. Ahora tengo que ver, estoy pensando con cuidado a dónde me voy a meter.

UN FUTURO BRILLANTE es coproducción de Uruguay, Argentina y Alemania.

Por Julieta Bilik