
El edificio de tres plantas comprende una sala de cine dotada de proyección digital y fílmica con capacidad para noventa y nueve personas, una sala inmersiva y depósitos de conservación cuya excelencia garantiza la impecable preservación de materiales originales y colecciones vinculadas a nuestro cine nacional.
El CEA fue inaugurado por la Municipalidad de Avellaneda a fines de mayo último, con la proyección en 35 milímetros de LA REVOLUCIÓN DE MAYO (1909), considerada la primera película argumental temática de la historia argentina y musicalizada especialmente para el evento. También pudo verse un cortometraje realizado con imágenes inéditas de Avellaneda registradas por ADOLFO COLL en la década de 1940, así como apreciarse una muestra museográfica compuesta por objetos de la película EL VIAJE, elementos audiovisuales de los últimos cien años y la exhibición de la colección de afiches de la Fundación Cinemateca Argentina dedicados a la época de oro del cine argentino.
El CEA es un espacio público destinado a la exhibición, preservación, formación y producción audiovisual, constituido como un proyecto estratégico para desarrollar políticas de memoria, acceso y desarrollo cultural en el campo audiovisual.
Ubicadas en la calle Colón 1133 de la ciudad de Avellaneda, a menos de media hora del Obelisco, sus instalaciones brindan una moderna y confortable sala, denominada FERNANDO SOLANAS, en homenaje al gran cineasta, con equipos de última generación para proyección de material fílmico y digital, sonido Dolby 5.1 y capacidad para noventa y nueve espectadores. El amplio espacio cuenta también con otra sala de carácter inmersivo y distintas áreas especialmente acondicionadas para la conservación de materiales originales y colecciones históricas vinculadas al cine nacional.

Un ámbito dispuesto para albergar, con todos los requerimientos técnicos necesarios, el archivo completo de obras claves para preservar la memoria cultural de nuestro país, como las de LEONARDO FAVIO, FERNANDO “PINO” SOLANAS, MERCEDES SOSA Y DAVID “COCO” BLAUSTEIN, entre otros. Concebida como Cinemateca, constituye también la sede del Archivo Audiovisual Municipal de Avellaneda.
La programación del CEA, ya puesta en marcha, siempre con entrada libre y gratuita, sujeta a la capacidad de sala, dio comienzo con la proyección en 35 milímetros de GATICA, EL MONO, de LEONARDO FAVIO; ALGO VIEJO, ALGO NUEVO, ALGO PRESTADO, de HERNÁN ROSSELLI; LA CIÉNAGA, de LUCRECIA MARTEL, y una selección de los más de cien grandes clásicos del cine argentino restaurados en 4K por el Plan Recuperar, creado y autofinanciado por DAC y Laboratorios digitales Gotika.
EL CEA ofrece, además, muestras especiales, actividades de formación y propuestas vinculadas a la experimentación audiovisual, a través de la intersección entre arte y tecnología, articulando constantemente sus actividades con instituciones educativas, centros culturales y toda la comunidad.
OSCAR FRENKEL, director general de Comunicación del Municipio de Avellaneda, contó a Directores que “la idea surgió en el año 2011 o 2012. Yo trabajaba con LEONARDO FAVIO y, cuando falleció, junto con JAVIER LEOZ tuvimos que hacernos cargo de todos sus archivos. Estuvimos deambulando por distintos lugares. El archivo era muy grande, muy valioso y representaba muchísima responsabilidad para nosotros que buscábamos un lugar para guardar el material. El intendente JORGE FERRARESI, inmediatamente dijo: ‘Hagamos un museo’. No preguntó qué necesitábamos; tuvo la visión de entender la dimensión de esa necesidad y duplicó la apuesta. Así vino la Fundación Mercedes Sosa, más tarde la Cinemateca Vida, que conserva cinco mil películas y diez mil libros audiovisuales, fuimos creciendo y necesitábamos un lugar como este a la altura de los próceres y artistas cuyos materiales estábamos guardando”.

VALERIA PEDELHEZ, coordinadora del Archivo Audiovisual Municipal, aporta: “El archivo audiovisual municipal dependía originalmente del área de Comunicación y estaba vinculado principalmente al archivo histórico de Avellaneda. La Municipalidad trató amorosamente el archivo de FAVIO, pero había cuestiones por resolver porque mucho material que debía estar preservado, estaba expuesto. Presentamos un proyecto y las políticas públicas permitieron que pudiéramos implementarlo. Gracias a ese trabajo ingresó el material de PINO SOLANAS. Los dos son fundamentales, no solamente por su producción cinematográfica. En el caso de PINO, también por todo su compromiso político y ambiental. Con PERÓN, SINFONÍA DEL SENTIMIENTO se hizo algo extraordinario: se generaron internegativos de materiales que hoy, cuarenta años después, ya presentan deterioros. Fue una forma de salvar el patrimonio”.
Ese prestigio acumulado hizo que la familia de DAVID “COCO” BLAUSTEIN decidiera trasladar a Avellaneda la totalidad de su archivo y durante las celebraciones por los 170 años del partido de Avellaneda, los vecinos comenzaron a acercar fotografías familiares, documentos y recuerdos personales para complementar el archivo institucional.
“Las imágenes oficiales muestran aquello que las empresas o las instituciones querían mostrar. En cambio, los vecinos traían fotos tomadas durante los almuerzos, en los descansos o cuando se iban a fumar un cigarrillo. Son dos miradas sobre una misma época y eso enriquece enormemente la lectura histórica”, explica VALERIA PEDELHEZ.
Esa convivencia entre la gran historia y las pequeñas historias personales parece definir la identidad del archivo. Porque preservar patrimonio no consiste únicamente en guardar películas célebres. También implica conservar los rastros de una comunidad.